Los consumidores jóvenes están más abiertos que los mayores a probar vinos nuevos y otros que no sean tintos

Solo un 30% de consumidores de vino jóvenes bebe vino al menos ‘dos veces por semana’

 

Los jóvenes españoles consumen vino mucho menos frecuentemente que los mayores; los consumidores jóvenes están más abiertos a vinos más allá del tinto y a probar cosas nuevas; hay una menor asociación con el vino como acompañante de la comida entre los jóvenes; se da una mayor importancia a los vinos ecológicos entre consumidores jóvenes, y hay una mayor apertura a tipos de cierre alternativos al corcho. Estas son algunas de las conclusiones del estudio sobre ‘El mercado del vino español 2017’, realizado por Wine Intelligence, en el que se ha analizado al consumidor de vino en España con la finalidad de empezar a entender cómo es el consumidor del futuro (los jóvenes entre 15 y 35 años, los conocidos como Millennials).

La encuesta se realizó entre aquellos consumidores que ya beben vino al menos una vez al mes, es decir entre aquellos que ya se encuentran activos en la categoría.

Una buena noticia para el sector, según se desprende del estudio, es que los consumidores jóvenes tienen un repertorio que incluye vinos blancos y rosados en una mayor proporción que los consumidores más mayores. Esta tendencia será interesante seguirla para que las bodegas puedan producir vinos del agrado de los consumidores más jóvenes y adecuados a sus ocasiones de consumo. En este caso es una oportunidad y otra vez un cambio que parece ser generacional más que dependiente de las etapas de la vida.

Asimismo, sin un repertorio formado y menor conocimiento de regiones y marcas, un mayor porcentaje de consumidores jóvenes considera que está abierto a probar nuevos vinos (casi 60% de los consumidores de 25–34 años frente solo un 20% de los mayores de 65 años).

 

Aumentar el consumo de los jóvenes, un reto
Los consumidores más jóvenes, sin repertorios formados y una menor experiencia, tienden a consumir vino menos frecuentemente que las generaciones de consumidores de mayor edad. Eso sí, consumen una mayor variedad de estilos y, sobre todo, están más abiertos a probar vinos que no conocen, mientras sean recomendados por amigos o expertos. La oportunidad se convierte en reto para el sector, saber cómo adaptarse a las necesidades de esta generación de una forma creativa, aprovechando una mayor gama de canales de comunicación y de una manera eficaz. En el informe se plantea como un reto para el sector que los jóvenes consuman más vino ya que si bien hasta un 70% de los consumidores de vino de más de 65 años bebe vino al menos ‘dos veces por semana’, solo un 30% de consumidores de vino jóvenes bebe tan frecuentemente. Hay que ver cómo recuperar la hegemonía del vino como acompañante de comida entre los más jóvenes, que también asocian el vino como un producto para relajarse o desconectar.

Por otro lado, para los consumidores jóvenes las categorías ecológicas son más importantes coincidiendo con una mayor oferta y disponibilidad, aunque para todos los grupos de edad, las regiones y las marcas siguen siendo factores de decisión muy importantes a la hora de elegir la categoría del vino.

Sobre el tapón, si bien el corcho sigue siendo el cierre por excelencia entre todos los consumidores se aprecia una mayor apertura hacia cierres alternativos entre los más jóvenes. Puede ser que los consumidores jóvenes estén entrando en la categoría, comprando vinos más baratos y que cuando crezcan pasen a preferir el corcho como sus padres. O puede, que sea una generación más abierta a cierres alternativos para vinos de calidad en el futuro, aunque eso está por ver. En todo caso solo un 60% de Millennials dice tener un sacacorchos en casa, frente a un 93% de consumidores mayores, por lo que la elección de cierre puede deberse a cuestiones prácticas.

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