Los expertos reclaman que la digitalización llegue al agricultor

Técnicos, investigadores y representantes de diferentes administraciones han dejado patente en la jornada ‘Impacto en la agricultura 4.0 en el marco de la PAC’ que la digitalización es una realidad, pero ésta todavía no llega del todo o como debería hacerlo a los auténticos protagonistas, los agricultores y ganaderos. Este evento, organizado por el Consejo de Ingenieros Técnicos Agrícolas, la Institució d’Estudis Catalans (IEC) y la demarcación de Barcelona del Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Forestales de Cataluña, reunió el 11 de febrero en la sede del IEC a un centenar de personas interesadas en conocer más de cerca la situación sobre este tema y hacia dónde se dirige en el futuro más inmediato.

El presidente del IEC, Joandomènec Ros; el del ICEA (Institut Català d’Estudis Agraris), Jordi Sala, y del Consejo de Ingenieros Técnicos Agrícolas, José Loren, fueron los encargados de dar la bienvenida a ponentes y asistentes. Este último manifestó que, aunque el camino es largo y complejo, los ingenieros agrícolas «tenemos la responsabilidad de ayudar al agricultor a interpretar los datos que nos aportan las TIC para poder aplicar las medidas apropiadas a sus cultivos con la finalidad de que su actividad y su explotación sea rentable».

La primera ponencia vino del ámbito de la investigación y la formación, y corrió a cargo de Emilio Gil, catedrático y profesor del Departamento de Ingeniería Agroalimentaria y Biotecnología de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), con el título ‘Agricultura 4.0. ¿Realidad o ficción? Proyectos Óptima e INNOSETA: Apuesta europea por llevar la ciencia al campo’. Gil señaló que «es posible que la denominada Agricultura 4.0 sea una realidad, no obstante dista mucho de ser una realidad generalizada». Para añadir que «es necesario llegar a todos los agricultores, formarles en estas nuevas tecnologías y darles el protagonismo que merecen en la cadena agroalimentaria» ya que según comentó «en la actualidad falla la transferencia al sector, ya que un buen número de desarrollos no llegan al mismo».

El catedrático universitario explicó diversos proyectos relacionados con la digitalización. Uno de ellos es el INNOSETA (Innovative practices for Spraying Equipment, Training and Advising), financiado por el programa Horizonte 2020 y en el que participan 15 socios europeos entre universidades, centros de investigación, asociaciones de fabricantes y agricultores, y que coordina la Unidad de Mecanización Agraria (UMA) de la UPC, encabezada por el propio Gil. INNOSETA, que se lanzará oficialmente el 1 de mayo, es una plataforma web que aglutina toda la información que ya existe sobre aplicaciones de productos y nuevos desarrollos de maquinaria, que está disperso por la red y a la que es difícil poder acceder. «El objetivo primordial es que toda la información esté organizada y clasificada de manera que sea útil para el agricultor de cualquier país de la Unión Europea, ya que además esta información se presenta en diversos idiomas», comentó Emilio Gil al respecto. Otro proyecto financiado por el programa europeo Horizonte 2020, en el que también participa la UMA de la UPC, y que presentó brevemente Gil, es el OPTIMA (Optimised Pest Integrated Management), cuya finalidad es desarrollar equipos inteligentes de aplicación de fitosanitarios que permitan un uso seguro de los productos, adaptado a las necesidades de los cultivos, reduciendo los riesgos de contaminación medioambiental y, al mismo tiempo, mejorando la calidad de los alimentos. El investigador no desaprovechó la ocasión para hablar también de DOSAVIÑA, una aplicación desarrollada para los sistemas operativos IOS y Android disponible en cinco idiomas destinada a los productores vitícolas la cual permite a estos determinar la cantidad óptima de producto fitosanitario y el volumen a distribuir en plantaciones en viñedo en espaldera.

Tras Emilio Gil intervino Albert Massot, administrador–investigador del Departamento de Estudios para la Agricultura y el Desarrollo Rural del Parlamento Europeo quién hablo de ‘El marco europeo para el impulso de la digitalización agro–rural’. Massot indicó que en la PAC post 2020, que se está trabajando en estos momentos y que no entrará en vigor el 1 de enero de 2021, sino «con un poco de suerte en 2022», la innovación se seguirá financiando mediante los fondos FEADER, a pesar que estos tendrán un presupuesto un –25% inferior al actual. Las propuestas realizadas en el apartado tecnológico hacen que según señaló Massot se refuercen los objetivos de la nueva PAC, «al incrementar la productividad, la competitividad y la creación de valor, facilitar la estabilidad de los mercados, e integrar mejor la bioeconomía en su conjunto con la I+D+i» y se avance en la simplificación de esta política agraria. A pesar de ello, también hay unos posibles límites para la Agricultura 4.0 desde el punto de vista socio–económico y territorial (envejecimiento general del sector agrario y las zonas rurales, y la existencia de muchas explotaciones familiares con poca dimensión económica y formación de sus titulares), político–tecnológico (persistencia de la brecha digital rural–urbana) y administrativos. En relación a este último aspecto la propuesta de Reglamento COM (2018) 392 dice que «los estados miembros deben integrar asesores dentro el sistema de conocimientos e innovación agrícolas, a fin de poder proporcionar información tecnológica y científica actualizada desarrollada por la investigación y la innovación».

Fernando Quero, director de desarrollo de mercado en Tecnalia, subrayó en su ponencia que tras la mecanización y aparición de las máquinas de vapor (primera), la producción en cadena (segunda) y los sistemas electrónicos y tecnologías de la información (tercera), la Industria 4.0 (Agrifood) supone la cuarta revolución industrial. Quero comentó que la transformación digital «permitirá la interconexión de millones de máquinas, procesos, productos, infraestructuras, edificios, vehículos, proveedores, distribuidores, clientes y consumidores, generando una nueva transformación económica y social que reconfigurará la economía mundial en los próximos años». En este sentido, el experto resaltó que «la digitalización incrementaría en un 50% la producción, un 35% la eficiencia y todo ello repercutiría en la calidad de nuestros productos», aspecto considerado prioritario para poder competir en un mercado exigente y global.

Por su parte, Agustí Fonts, responsable de Valoraciones y Proyectos Estratégicos del IRTA, durante la exposición de su ponencia ‘Barreras e incentivos para la adopción de la Agricultura 4.0’ incidió en que «existen barreras que podemos agrupar en cuatro tipos, técnicas, económicas, legales y de formación, que dificultan la adopción de la agricultura 4.0 por parte de los agricultores y ganaderos». Fonts explicó que el Grupo focal sobre digitalización y Big Data en los sectores agroalimentario y medio rural, en el que el IRTA participa junto a otros organismos y administraciones, se enfocan los incentivos hacia diversos retos, como la disponibilidad de Banda Ancha; el apoyo a nuevos modelos de negocio y el impulso del teletrabajo; desarrollo de un observatorio de AGTech; compra pública innovadora; difusión de buenas prácticas y promover una mayor transparencia para los consumidores.

Apuesta por la monitorización

Tras una pausa, Roberto Rodríguez, subdirector general de Ayudas Directas del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), mostró otra perspectiva de las TIC aplicadas al sector agroalimentario, como herramientas de monitorización que ayudarán a una mejor gestión de los fondos europeos. Así, dijo que «desde la administración nos apoyamos en estas nuevas tecnologías para hacer un seguimiento exhaustivo del cumplimiento de las condiciones de admisibilidad de las ayudas de la PAC, incluyendo, dónde y cuándo sea necesario, acciones complementarias apropiadas, y entre las que se encontraría como último recurso las visitas sobre el terreno». Rodríguez explicó a los asistentes que entre el control actual y la motorización hay diversas diferencias como que el primero es muestral de un 5% y el segundo total del 100%. Asimismo, el primero es un proceso manual con controles de la administración y en el terreno y el segundo es automático y con un seguimiento continuo. Además de la adopción de tecnologías digitales la monitorización implica una simplificación y reducción de la carga administrativa, una cooperación y confianza con el agricultor, que haya unas prácticas eficientes de gestión e ir hacia el ‘Claimless system’, con el que con la utilización de las nuevas tecnologías el solicitante de ayudas podrá saber qué parcelas y hectáreas son a las que tiene derecho. El subdirector general de Ayudas Directas del FEGA afirmó que «España se ha subido al carro del sistema de monitorización de superficies, ya que lo vemos como estratégico y en el mismo tendrán un papel relevante las comunidades autónomas».

La ponencia de Rocío Wojski, subdirectora general de Innovación y Digitalización del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), llevó por título ‘El papel de la PAC en el fomento de la innovación y la digitalización del sector agrario’. Wojski habló de la innovación en las políticas de la Unión Europea, destacando la Estrategia Europa 2020, que tiene como objetivo conseguir un crecimiento de la UE inteligente, sostenible e integrador; la iniciativa ‘Unión por la innovación’, en la que la innovación es una herramienta clave para llegar al objetivo 2020, y las Asociaciones Europeas de Innovación (AEI), un nuevo concepto que busca acelerar la transferencia de conocimientos y la innovación. La subdirectora general de Innovación y Digitalización del MAPA, comentó que para crear un sector agroalimentario fuerte y revitalizar el medio rural «hay que contar con la innovación, la digitalización, la bioeconomía y sistemas de conocimiento que van a ganar mucho peso en el empoderamiento del sector agroalimentario». Desde la administración son conscientes de la brecha digital, y por ello se recurre a un adecuado asesoramiento al agricultor para ponerle remedio. De todas formas, Rocío Wojski tiene claro que «es importante dar protagonismo al agricultor en el proceso de innovación y digitalización para afrontar los retos de futuro». Por ello, apuntó que «las empresas rurales, incluidos los agricultores, deben tener acceso a la tecnología apropiada, a una conectividad de última tecnología, así como a nuevos instrumentos de gestión que aporten beneficios económicos, sociales, medioambientales, científicos y tecnológicos».

Una PAC ‘más justa y eficaz’

La jornada contó también con la ponencia de Joaquín Olona, consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón, titulada ‘La PAC y la Agricultura 4.0. Propuestas de Aragón’. Olona manifestó que «la digitalización agrícola es imprescindible e imparable pero no solo no contribuirá, por sí misma, a la solución del problema agrícola, que es el de la insuficiencia y volatilidad de la renta de los agricultores, sino que lo agravara si no se enmarca en una PAC más justa y eficaz». Por esta razón cree que es necesaria una reforma en profundidad de la PAC «en favor del modelo de agricultura familiar y de los agricultores que más dependen de la agricultura y más contribuyen a su mejora, que les ayude a reducir sus costes económicos, sociales y ambientales, no a aumentarlos, al tiempo que les garantiza unas rentas dignas y suficientes». Además, el consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad cree que «hoy, lo mismo que hace 50 años, los agricultores no alcanzan siquiera la mitad de la renta del resto de los europeos». Para añadir que «la impresionante mejora tecnológica de la agricultura habida durante estos 50 años ha generado un intenso beneficio al conjunto de la sociedad, pero no tanto a los agricultores».

La propuesta de Aragón para la PAC aboga por la redistribución de la ayuda entre agricultores, antes que entre sectores y territorios. Así, desde el Gobierno de Aragón «no solo defendemos la eliminación de los derechos históricos, sino que también seguimos insistiendo en que los pagos directos de la PAC no deben aplicarse en función exclusiva de las hectáreas, que deben tener expresamente en cuenta la renta agrícola de los beneficiarios, su profesionalidad así como la dimensión económica, la productividad y la contribución ambiental de sus explotaciones», afirmó Olona. El consejero aragonés cree que «una subvención no puede ni debe ser un derecho, ni que se herede», aunque señaló que «de todas formas, la agricultura sin ayudas es inviable», más en una zona como Aragón donde el 73% de las explotaciones agrarias son microexplotaciones. Joaquin Olona terminó su exposición diciendo que «no hay que utilizar a los agricultores para defender y resolver nuestros problemas e intereses».

El acto finalizó con una mesa redonda y la clausura a cargo de Montserrat Bas, presidenta de la demarcación de Barcelona del Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Forestales de Cataluña.  —

Redacción.

Publicado en Revista de Fruticultura nº68

 

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