Los viticultores se movilizan contra los bajos precios percibidos

La comarca barcelonesa del Alt Penedès y la localidad valenciana de Requena acogieron el 5 de septiembre las movilizaciones de los viticultores contra los bajos precios percibidos por la uva y el vino base para la elaboración de vino y de cava.

Así, unos 500 viticultores y unos 300 tractores participaron en la jornada de paro de la vendimia y de movilización convocada por Unió de Pagesos (UP), Jóvenes Agricultores y Ganaderos de Cataluña (JARC) y la Asociación de Viticultores del Penedès (AVP) en el Alt Penedès. Estas tres entidades hicieron un llamamiento para detener la vendimia y no entregar uva a las bodegas, ante el anuncio de las bodegas más grandes de recortar un 28% los precios en origen, volviendo a cotizaciones de dos décadas atrás, en concreto de 1998.

La movilización, bajo el lema ‘Precios justos para la uva y el vino base para vino y cava. Para la agricultura y el territorio’, comenzó con una concentración a las 9 h junto al Cementerio de Sant Sadurní d’Anoia, para iniciar la marcha hacia las sedes de empresas elaboradoras e instituciones (Cavas Codorníu, Cavas Freixenet y Ayuntamiento de Sant Sadurní d'Anoia). Posteriormente, se desplazaron a la localidad vecina de Vilafranca del Penedès, donde se dirigieron a la bodega Segura Viudas, al Ayuntamiento de la localidad, al Consejo Regulador del Cava, a Bodegas Torres y a la Bodega García Carrión.

Los representantes de UP, JARC y AVP leyeron un manifiesto conjunto en el que recordaron los problemas que sufre el sector, ligados al dominio de las compañías elaboradoras que mueven más volumen, que determinan el precio y los parámetros de producción sin ningún compromiso con los productores y el territorio, y pensando solo en la rentabilidad económica inmediata. Asimismo, los convocantes de la han destacado que el vino y el cava son productos ligados al territorio y han pedido la implicación de todos para no correr «un grave peligro de deslocalización». Además, han reclamado a las empresas que «apuesten inequívocamente por la calidad para no caer en la banalización del producto».

En el manifiesto, las tres entidades han hecho hincapié en que «unos precios tan bajos hunden el prestigio de las denominaciones de origen, dado que no hay prestigio sin un precio digno y justo para todos», y han exigido el compromiso de todos los operadores para contribuir a prestigiar el producto de las denominaciones de origen catalanas. En este sentido, han exigido a las administraciones, incluida la local, que garanticen el equilibrio territorial y intercedan ante las empresas; el Ministerio de Agricultura, que limite la inscripción de nuevas hectáreas de viñedo en la D.O.P. Cava, y el Departamento de Agricultura, que contribuya a plantear medidas para lograr un equilibrio entre la oferta y la demanda. Por lo que se refiere a las grandes empresas compradoras, los manifestantes reclamaban que den un valor adecuado al trabajo de los viticultores y el producto que les ofrecen, ya que su margen comercial no se puede incrementar poniendo en riesgo la viabilidad de las explotaciones que les ofrecen una materia prima de calidad para elaborar el producto final.

 

El sector valenciano también sale a la calle
Por su parte, doscientos tractores y cerca de un millar de personas vinculadas directa o indirectamente al sector vitivinícola valenciano salieron a las calles de Requena para reclamar unos precios dignos de la uva destinada a la elaboración tanto de vinos como de cavas. Las principales organizaciones agrarias y cooperativas del colectivo –la Coordinadora Campesina del País Valenciano–COAG, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA–ASAJA) y La Unió de Llauradors i Ramaders, con el apoyo de la Federació de Cooperatives Agro–alimentàries de la Comunitat Valenciana– unieron sus fuerzas a la hora de convocar esta manifestación y tractorada durante la cual alertaron de que, si se confirman los precios a la baja que a día de hoy están ofreciendo las grandes bodegas, los productores valencianos sufrirán unas pérdidas económicas superiores a los 28 millones de euros, de los cuales cerca de 7,5 millones corresponden al sector del cava de Requena.

Entre las reivindicaciones del colectivo cabe destacar la solicitud a la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA), órgano dependiente del Ministerio de Agricultura (MAPA), y a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para que ponga en marcha una campaña especial de investigación sobre las grandes bodegas a fin de sancionar posibles acuerdos de precios; el cumplimiento estricto de la ley de mejora del funcionamiento de la cadena alimentaria; agilizar los protocolos de exportación a nuevos mercados; mejorar el control de entradas de plagas y enfermedades de las plantas de vivero; reivindicar y poner en valor la singularidad de la D.O.P. Utiel–Requena, D.O.P. Alicante y D.O.P. Valencia.

El sector vitivinícola valenciano también exige el establecimiento de unas tarifas eléctricas para el riego de apoyo y las bodegas en las que se les facture por la energía utilizada, se permita realizar dos modificaciones al año de la potencia contratada y establezca un IVA reducido al regadío. Igualmente, pide un gasoil adaptado a las necesidades del sector agrario y ganadero; evitar las pérdidas de fondos comunitarios del Plan de Apoyo al Sector Vitivinícola de España (PASVE) y el desarrollo y composición de los Planes de Desarrollo Rural de la nueva PAC que apoyen realmente al medio rural y sus habitantes; incrementar el presupuesto para la investigación con el objeto de erradicar las enfermedades de la madera en la viña; potenciar la promoción del consumo de vinos y cavas; controlar la superpoblación de fauna salvaje y flexibilizar las normas del seguro agrario para facilitar indemnizaciones por este tipo de daños; y exigir al MAPA que haga su labor para fortalecer y cohesionar Agroseguro a través del control de las subidas indiscriminadas de las primas.

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