Aplicación para que las bodegas gestionen mejor las viñas frente al cambio climático

Para aumentar la resiliencia del sector vitivinícola al cambio climático, el proyecto europeo VISCA (2014–2020), en el que participa el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) de la Generalitat de Catalunya, ha desarrollado una aplicación para ayudar a los productores de viña a gestionar de manera más eficiente las incertidumbres climáticas, y minimizar costes y riesgos a través de la mejora del manejo de la producción.

El proyecto, que está a punto de finalizar después de cuatro años de testeo con éxito del aplicativo, está coordinado por la empresa Meteosim, especializada en servicios meteorológicos y ambientales, y, entre otros socios participan la empresa Codorníu y el Barcelona Supercomputing Center–Centro Nacional de Supercomputación (BSC–CNS). Además, también hay socios de Francia, Italia, Portugal y Reino Unido.

El investigador del IRTA que ha liderado este proyecto europeo, Joan Girona, ha manifestado que «el aumento de las temperaturas provoca que la uva madure muy rápido desde un punto de vista fisiológico y eso incrementa la cantidad de azúcares que contiene. Pero fenológicamente el fruto está todavía muy verde y le faltan gustos y aromas, que son, precisamente, los parámetros que definen un buen vino». Para añadir que «en VISCA hemos desarrollado un aplicativo que permite al agricultor tomar mejores decisiones».

 

Avanzarse y tomar las mejores decisiones

Se trata de un programa que funciona en ordenadores y dispositivos móviles en el que el agricultor introduce información de manera regular y puede prever, con las condiciones meteorológicas a medio plazo, cuáles serán las necesidades reales de la viña, para avanzarse y tomar las mejores decisiones, como por ejemplo gestionar de forma más eficiente el riego, el clareo de uvas, las podas selectivas en verano o organizar todo el sistema de cosecha para que esté a punto para un día en concreto.

El programa es capaz, entre otros, de establecer qué cantidad de riego y de fertilizantes hacen falta con determinadas condiciones y de hacer una estimación de la producción que se obtendrá en función del momento en que se pode. Además, alerta al productor ante posibles acontecimientos que pueden comportar complicaciones.

Como ejemplos Girona ha comentado que «la App puede enviar una alerta porque se espera una ola de calor muy fuerte en pocos días, de forma que el agricultor pueda hacer un buen riego para evitar que las plantas se le quemen. O alertar de fuertes lluvias en una semana y el agricultor puede avanzar unos días la vendimia para que el agua no malogre la uva».

Para hacer todas estas predicciones, el programa se basa, para empezar, en los datos meteorológicos proporcionados por Meteosim, con un alcance de hasta 10 días; y también en las predicciones estacionales que elabora el BSC–CNS, que recoge los datos de la plataforma europea Copernicus y las procesa para corregir los modelos y adaptarlos en la escala de los usuarios. Después, el IRTA los aplica a diferentes modelos fenológicos, que se optimizan en base a inteligencia artificial, para predecir en qué fase estará la viña los próximos meses.

Por su parte, Raül Marcos, investigador postdoctoral del Grupo de Servicios Climáticos del BSC–CNS, ha indicado que «el uso de modelos de predicción climática, que prevén cómo el comportamiento atmosférico a más gran escala acabará forzando condiciones regionales aplicados a modelos fenológicos, permiten a los agricultores avanzarse a las condiciones que tendrán, y decidir la mejor opción para sus cultivos con meses de antelación».

 

Forzar el rebrote tardío de la viña

Uno de los puntos clave del aplicativo es que incorpora una técnica ajustada y afinada por el IRTA para controlar y mitigar la afectación de plagas y enfermedades en viña debido a las condiciones meteorológicas más extremas, cada vez más comunes en los últimos años. Se trata del ‘crop forcing’, que fuerza el rebrote de la viña en una época más tardía de lo habitual. Eso, además de prevenir enfermedades en el cultivo, consigue una mejor calidad del fruto.

El IRTA ha explicado que esta metodología consiste en podar la viña en junio, para hacer que la planta rebrote de nuevo en una época más tardía de lo habitual. De esta manera se consigue que el cultivo no sufra las consecuencias de las inclemencias meteorológicas de la primavera, una combinación de lluvias y calor que favorece la aparición de plagas y enfermedades como el mildiu, un hongo que este año ha provocado pérdidas de hasta el 80% en el sector vitivinícola catalán, sobre todo en zonas como el Penedès y la Terra Alta.

«La clave es identificar el momento preciso en que se puede hacer el ‘crop forcing’. Si se hace demasiado pronto, la cepa no tiene las gemas para volver a brotar. Y si se hace demasiado tarde, solo hará hoja y no uva», ha señalado Girona, que ha destacado que, además, de menguar las enfermedades, esta técnica de poda y rebrote tardío supone también una calidad más elevada de la uva, con una mejor carga de frutos que repercute en un vino de mejor calidad gracias a esta maduración tardía. Hasta ahora, se ha probado con éxito, sobre todo, con las variedades de ‘Tempranillo’ y ‘Chardonnay’.

La aplicación desarrollada en el marco del proyecto VISCA está previsto que llegue al mercado, y por este motivo el IRTA está en conversaciones con distintas empresas para poder desarrollarla comercialmente

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