Bodegas LA HORRA inicia las obras de ampliación con su nueva bodega sostenible e integrada en el paisaje

Bodegas LA HORRA, situada en Ribera del Duero, ha puesto esta mañana la primera piedra de su nueva bodega, diseñada por Carme Pinós bajo criterios de sostenibilidad, con la colaboración de Vértice21 Ingeniería y la constructora Inexo. En este acto han estado presentes Mario Rotllant, presidente de Grupo RODA; Agustín Santolaya, director general de Grupo RODA; Carme Pinós, arquitecta; Eduardo Orozco, socio de Vértice21; y Sergio Rello, director general de la constructora Inexo.

La nueva bodega, en la que el Estudio Carme Pinós lleva trabajando desde 2019, supone la culminación del proyecto de Bodegas LA HORRA, que empezó su andadura hace 14 años. Entonces arrancó la primera fase, en la que se levantó la nave de elaboración para vinificar las primeras añadas de CORIMBO y CORIMBO I. En una segunda fase, finalizada en 2015, se construyó la zona de crianza y el botellero. Ahora, en 2023, se inicia la tercera y última fase: la construcción de una bodega de alta eficiencia energética destinada a la elaboración de vinos de la más alta calidad y completamente integrada en el paisaje.

Mario Rotllant, presidente del Grupo RODA, explica: «Cuando en Bodegas RODA decidimos diversificar, buscamos otra zona donde la variedad tempranillo fuese la estrella. Al final elegimos la Ribera del Duero burgalesa y concretamente La Horra, como centro de una zona vitícola inigualable. Conocimos a los hermanos Pedro y Pablo Balbás, viticultores del pueblo, y tuvimos la suerte de asociarnos con ellos para crear Bodegas La Horra S.L. en 2009. Fruto de esta unión, nacieron CORIMBO y CORIMBO I. Hoy damos un gran paso con la construcción de la bodega definitiva, sostenible y de alta eficiencia energética, y en la que nuestro equipo, junto a Carme Pinós y su estudio, ha analizado cada uno de los detalles. Este es un proyecto de gran relevancia para el Grupo RODA, cuya inversión total es de 9,5 M de euros, que sin duda reforzará la solidez de nuestro grupo».

Agustín Santolaya, director general de Grupo RODA, declara: «El paisaje de La Horra son lomas de suelos pobres y calizos, coronadas por pinares y llenas de plantas aromáticas: mejoranas, cantuesos, helicrisos y jaras, que forman un universo de aromas frescos, balsámicos, frutales y especiados. CORIMBO y CORIMBO I recogen cada detalle de este magnífico entorno y expresan una nueva visión de la Ribera burgalesa en la que la elegancia y la frescura toman el papel protagonista. Carme captó de inmediato nuestra filosofía y ha diseñado una bodega que permite extraer cada matiz de este entorno con delicadeza: utilizando la gravedad y la temperatura natural del subsuelo».

Por su parte, la arquitecta y premio Nacional de Arquitectura 2021, Carme Pinós, explica: «Impresionada por las magníficas vistas de los viñedos durante nuestra primera visita al lugar, la voluntad fue que el nuevo edificio formase parte del paisaje sin estridencias, casi podríamos decir haciendo simbiosis con la tierra».

Carme Pinós ha recurrido al esquema de bodega subterránea ventilada por zarceras, tradicional en Ribera del Duero. La bodega, excavada a media ladera, se disolverá en el paisaje de la finca vitivinícola de La Horra. Semienterrada, aprovechará la geotermia propia de las cuevas para climatizarse de manera sostenible evitando el uso de combustibles fósiles. El edificio se identificará por una teja colosal de hormigón visto, dispuesta a modo de cubierta ajardinada, en paralelo a las curvas de nivel.

En todo el proceso de diseño se ha tenido en cuenta la sostenibilidad y la reducción de la huella de carbono. El sistema de ventilación será pasivo, sin máquinas ni motores y, en consecuencia, ecológico, sostenible, silencioso y carente de las vibraciones que afectan al correcto desarrollo del vino. La bodega contará con energía solar y se iluminará con lámparas LED de bajo consumo. En el interior se utilizará hormigón visto mediante encofrado con cañizo y carpintería y revestimientos con ‘viroc’ (panel de virutas de madera y cemento coloreado en masa), que darán mayor calidez al espacio.

Junto a dos emblemas sensibles de la finca, una casita de adobe y una encina majestuosa, la bodega, soterrada, ocupará una oquedad, semejante a un abrigo ancestral, abierta en una ladera orientada al sol, a los viñedos, y al horizonte definido en la lejanía por las aguas del Duero. «El proyecto pretende que la bodega y los viñedos formen un paisaje inseparable que se convierta en la insignia del vino que producen», resume Pinós.

https://bodegaslahorra.es/

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