La OIVE presenta los resultados de la primera fase de un estudio de costes de producción de uva

La Interprofesional del Vino de España (OIVE) ha puesto a disposición de los operadores del sector la primera fase del ‘Estudio de costes de producción de uva para la elaboración de vinos en España’, elaborado por el Departamento de Economía y Ciencias Sociales de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y dirigido por el Doctor Ingeniero Agrónomo, Raúl Compés.

El estudio establece una metodología para el cálculo de costes de producción de uva con destino a transformación en vino, que ha sido testada con viticultores de todo el país, para distintos sistemas de cultivo y manejo de la vid. Presenta, asimismo, los resultados agregados de la información recogida que se agrupa por tipo de coste, localización geográfica, y cultivo.

Todas las personas, físicas o jurídicas que se dediquen al cultivo de la vid, cuentan con esta herramienta para la gestión y planificación de su explotación, permitiéndoles tener elementos de comparación. Además, el trabajo, que puede contribuir a la mejora de la gestión comercial y a la rentabilidad del viticultor, lleva anexo una hoja de cálculo para la recopilación de todos los costes de cada viticultor, siguiendo la metodología descrita testada como válida.

La primera fase del estudio ha concluido con la demostración de que los costes en viticultura son complejos y tienen una variabilidad muy alta, tanto por zonas como por tipo de cultivo. Influyen también factores internos como el perfil del viticultor, el destino de la producción, la edad de la viña, su variedad, el sistema de conducción y manejo; pero también factores externos como las condiciones ambientales, que varían de una campaña y una parcela a otra.

 

Muestra no aleatoria de 83 parcelas de viña
En lo que se refiere a los resultados generales obtenidos de toda la muestra no aleatoria de 83 parcelas de viña, su reducido tamaño relativo y la elevada variabilidad encontrada aconsejan utilizar la mediana como indicador de centralidad. Así, mientras que el coste total medio de producir uva para vinificación en España es de 3.854,98 €/ha, la mediana es 3.047,35 €/ha.

Teniendo en cuenta únicamente los costes de actividades –lo que supone dejar fuera los de amortización y otros costes–, la media es de 3.156,82 €/ha y la mediana 2.493,73 €/ha–.

Aunque los datos por kilo producido son menos representativos –por su dependencia de los rendimientos, que son muy variables entre cosechas–, los datos de la muestra total recogida arrojan un coste total medio por kilo de uva de 0,5 €/kg –y un coste de la mediana de 0,42 €/kg–, de los cuales 0,41 €/kg y 0,35 €/kg corresponden, respectivamente, a las actividades vitícolas necesarias para producir la uva.

Respecto a la comparación entre sistemas de conducción y cultivo, los resultados demuestran diferencias entre ellos. Por un lado, el parral tiene unos costes totales por ha muy superiores al resto, «lo que le convierte en un modelo especial de viticultura, que se refuerza por su presencia casi exclusiva en zonas atlánticas o zonas muy húmedas». Por otro lado, de los tres modelos vitícolas más extendidos en España, el de vaso en secano tiene los costes totales por hectárea más bajos –2.661 €/ha– y menos dispersos, seguido de la espaldera en regadío –3.441 €/ha– y, los más altos, son los de la espaldera en secano –3.975 €/ha–.

Aunque en el estudio de la OIVE se ha señalado la escasa fiabilidad de los costes unitarios por su dependencia de los rendimientos, es necesario destacar que el modelo con los costes totales por kilo más bajos es el de espaldera en regadío –0,39 €/kg–, seguido, casi con los mismos costes, por el vaso en secano –0,513 €/kg‐ la espaldera en secano –0,5179 €/kg–.

Referente a las comunidades autónomas analizadas, los costes totales medios son muy dispares, y se mueven en un rango que va de los más altos en Galicia –9.303 €/ha– y País Vasco –6144,17 €/ha– a los más bajos en Extremadura –1.517,43 €/ha– y Madrid –1.872,31 €/ha–; esto es, un rango de casi 5 a 1, «lo que demuestra la necesidad de considerar la dimensión territorial como factor discriminante en cualquier estudio de costes en viticultura».

 

Segunda fase prevista
OIVE ha anunciado que va a abordar una segunda fase en la que se ampliará el alcance y la muestra para tener datos agregados más fiables y por segmentos más precisos. La metodología, además, queda a disposición del sector para ser utilizada en estudios que puedan interesar investigar de zonas concretas y que sean comparables con otras.

Desde esta interprofesional se ha recordado, además, que el sector vitivinícola cuenta para esta nueva campaña con los contratos homologados de compra/venta de uva y vino. Con estos nuevos modelos reconocidos a nivel institucional por el Ministerio de Agricultura, OIVE busca facilitar y ordenar las transacciones entre los actores de la cadena de valor del vino por lo que, a pesar de ser voluntarios, se recomienda su uso.

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