Las interrupciones en la cadena de suministro mundial y la crisis energética anuncian un 2022 turbulento, según la OIV

Tras un 2021 que supuso el auge del mercado del comercio internacional, con 111,6 millones de hectolitros (Mhl) exportados, y una recuperación parcial del consumo mundial después de la pandemia, 2022 se presenta como un año incierto para el sector vitivinícola a causa de la invasión de Ucrania por parte de Rusia que está provocando interrupciones en la cadena de suministro mundial y una crisis energética, según ha indicado ayer, 27 de abril, el director general de la OIV, Pau Roca, en la presentación telemática realizada desde la sede de este organismo intergubernamental en París. Al inicio de su intervención, Roca ha pedido «que los combates cesen en Ucrania». Una guerra que «ha añadido nuevos cuellos de botella a la cadena de suministros. Lo mismo ocurre con el resurgimiento de los casos de Covid–19 en China, que ha provocado cierres temporales en algunas partes del país. Además, la guerra está ejerciendo una presión sin precedentes sobre el mercado mundial de la energía, que ya estaba experimentando una subida de precios en 2021, creando una presión inflacionista sobre los consumidores».

El director general de la OIV ha alertado que una posible interrupción del comercio entre la Unión Europea (UE) y Rusia podría causar cierta preocupación, especialmente en Italia, Francia y España, sus tres principales proveedores de vino. Cabe recordar que Rusia fue el décimo mayor importador de vino del mundo en 2021 (representando alrededor del 2% de las importaciones mundiales) y el octavo mayor mercado de vino en términos de valor de las ventas .

Además de todos estos aspectos, Roca ha señalado durante su intervención que «el cambio climático es el verdadero problema al que se enfrenta el sector vitivinícola, que supera todos los retos mencionados hoy. Nuestro sector es muy consciente de ello».

 

Las cifras claves en 2021
En 2021, la superficie mundial de viñedo, estimada en 7,3 millones de hectáreas (Mha), se ha reducido ligeramente respecto a 2020. España, Francia e Italia han representado un tercio del total. En cuanto a la producción mundial de vino, excluyendo el zumo y el mosto, se ha estimado un volumen de 260 Mhl, o sea un descenso de casi 3 Mhl (–1%/2020). Esto es resultado de dos tendencias contrastadas que se equilibran a nivel mundial: por un lado, la fuerte caída en algunos de los principales países productores de vino de la UE, y por otro, las cosechas récord del hemisferio sur.

El consumo mundial de vino en 2021 se ha situado en 236 Mhl (+0,7%/2020), siendo los principales países consumidores por este orden, Estados Unidos (33,1 Mhl), Francia (25,2 Mhl), Italia (24,2 Mhl), Alemania (19,8) y Reino Unido (13,4 Mhl). Con un incremento de casi el 10% respecto a 2020, España es el sexto consumidor mundial con 10,5 Mhl, recuperando niveles prepandémicos.

Con 111,6 Mhl, el mayor volumen exportado jamás registrado en la historia, las exportaciones mundiales de vino en 2021 aumentaron un 4% respecto a 2020, y se impulsaron aún más en términos de valor, con 34.300 millones de euros (M€), registrando un incremento anual del 16%.

Una vez más, el comercio internacional de vino lo han dominado tres países de la UE: España, Italia y Francia, que en conjunto han exportado 59,9 Mhl (el 54% de las exportaciones mundiales de vino). No obstante, existe grandes diferencias entre ellos, ya que, por ejemplo, un 56% de los vinos españoles exportados lo fueron a granel, frente a un 34% en botella, mientras que en el caso de los franceses los porcentajes fueron del 11% y del 70%, respectivamente. De este modo, España, con 23 Mhl, siguió relegada a la tercera posición en términos de valor, con 2.883 M€, a mucha distancia tanto del líder Francia, con 11.075 M€ obtenidos por la venta de 14,6 Mhl, como de los 7.060 M€ de Italia, con 22,2 Mhl.

En cuanto a los principales países importadores han sido Alemania (14,5 Mhl), Estados Unidos (13,9 Mhl) y Reino Unido (13,6 Mhl), lo que supone el 38% del total mundial.

Así, Pau Roca ha recalcado que «desde el punto de vista del comercio, 2021 ha sido un año muy interesante». Para añadir que «si bien la pandemia no había terminado, nuestro sector dio muestras de mayor resiliencia que otros sectores. Este éxito se debe en parte a su gran capacidad para adoptar soluciones innovadoras y tecnológicas a las medidas de bloqueo, como el comercio electrónico, como muestra el aumento de las ventas online».

Por tercer año consecutivo, el índice de internacionalización del mercado del vino, que se construye como la relación entre los volúmenes de las exportaciones mundiales de vino y el consumo mundial de vino, ha aumentado, situándose en el 47%. Así, en 2021, por término medio, de cada 2 botellas de vino consumidas en el mundo, aproximadamente 1 ha cruzado (al menos) una frontera, es decir, la mitad del vino que se consume en el mundo es de importación.

 

Primeras estimaciones en el hemisferio sur
Por último, el director general de la OIV ha avanzado que se prevé un descenso de la producción de vino para 2022 en el hemisferio sur. Esto no es necesariamente una mala noticia. El descenso se debe a los altísimos niveles de producción de vino registrados en 2021, y este año esperamos que las cosechas vuelvan a sus medias a largo plazo. Con la excepción de Nueva Zelanda (+12,6%/2021) y Sudáfrica (+0,4%/2021), se prevé que todos los demás países productores de vino del hemisferio sur vean disminuir sus niveles de producción en 2022. Un retroceso debido a las condiciones climáticas que debería ser del 13,1% en Argentina hasta los 10.850 Mhl, del 9,9% en Chile a 12.100 Mhl y de 10% en Brasil a 3.240 Mhl.

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