Prevén una vendimia normal y de gran calidad en la Comunitat Valenciana tras años de sequía
LA UNIÓ Llauradora anticipa una campaña vitivinícola 2025 de producción normal y uva de gran calidad en la Comunitat Valenciana, tras varias campañas marcadas por fuertes mermas a causa de la sequía. A pesar de ciertas adversidades climáticas como tormentas, pedriscos o daños provocados por fauna silvestre, las lluvias puntuales y el buen estado vegetativo del viñedo hacen prever una cosecha positiva.
La organización señala que la campaña presenta un retraso generalizado en el envero de entre una y dos semanas respecto al año anterior, lo que condiciona cualquier estimación más precisa a estas alturas. Aun así, las lluvias han supuesto un alivio para muchos viñedos duramente afectados por la sequía de años anteriores, lo que, en palabras de la organización, «permite anticipar una uva de buena calidad, aunque la evolución dependerá de la climatología de las próximas semanas».
En cuanto al mercado, las existencias de vino al cierre de mayo eran de 33,8 millones de hectolitros, un millón menos que en la misma fecha del año pasado. Este descenso genera cierto optimismo para la campaña actual, y LA UNIÓ espera que se traduzca en una mejora sustancial de los precios, especialmente para las uvas tintas, “que son las que más están sufriendo la falta de rentabilidad», según la organización. En el caso de las uvas blancas, confían en que «los precios se mantengan o incluso suban, especialmente en la zona de la D.O. Cava de Requena, donde se ha reducido el rendimiento por hectárea de 12.000 kilos/hectárea a 10.500, lo que podría limitar la oferta».
Uno de los principales retos de esta vendimia será, una vez más, la escasez de mano de obra tanto para la recolección como para las tareas en bodega. El sector vitivinícola de la Comunitat Valenciana genera más de 32.000 empleos directos e indirectos, pero la falta de personal cualificado se ha convertido en un problema estructural.
Luis Javier Navarro, vicesecretario general de LA UNIÓ, ha subrayado que «la mano de obra cada vez es más escasa y debemos recurrir a personas migrantes. Nosotros en la organización disponemos de una bolsa de personas trabajadoras y en el caso de la uva existirá aún más demanda este año porque muchas hectáreas afectadas por la DANA se deberán recoger de forma manual ante la imposibilidad de entrada de las máquinas por el estado de las explotaciones».
Además, ha reiterado el compromiso de la organización con los derechos laborales: «Desde nuestra organización seguimos preparados para atender las demandas de los empresarios agrícolas para una correcta recogida de la uva y para que las personas recolectoras tengan como siempre las mejores condiciones laborales y sociales posibles».
Por último, LA UNIÓ lamenta que el Gobierno de España aún no haya desarrollado la ayuda directa y excepcional prevista en la Ley de Prevención de Pérdidas y Desperdicio Alimentario. Esta ayuda, dotada con 85 millones de euros a nivel nacional, estaba destinada a compensar la caída de ingresos sufrida por sectores como el viñedo y el olivar a causa del aumento de costes productivos y la merma de cosechas por la sequía. Según denuncia la organización, ya han pasado los dos meses de plazo fijado sin noticias de su publicación.

