Tras años de largas negociaciones, la Unión Europea (UE) ha propuesto recientemente al Consejo la adopción de dos acuerdos, el de asociación UE–Mercosur (EMPA en sus siglas en ingles) y la modernización del Acuerdo Global con México (MGA); ambos son de ‘potencial gran interés’ para el vino europeo, en general, y para el español, en particular. Lo que pueden suponer estos acuerdos ha sido analizado con cifras por la consultoría Del Rey AWM.
Las exportaciones mundiales de vino y mosto a los cuatro países del Mercosur implicados en el tratado con la UE –Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay– han alcanzado los 188 millones de litros (Ml) en 2024, por un valor de 581,6 millones de euros (M€), a un precio medio de 3,09 €/l. Estas cifras suponen un 1,9% del volumen total y un 1,6% del valor, con un precio medio ligeramente inferior a los 3,63 €/l de la media internacional.

Las exportaciones mundiales a México son menores, ya que apenas suponen el 0,9%, tanto del valor como del volumen total de estas, a un precio medio algo más elevado que el de Mercosur, de 3,41 €/l, pero también por debajo de la media mencionada. La gran diferencia entre ambos bloques está en el peso de Brasil, que «tiene gran importancia en el comercio mundial, aunque no la haya tenido hasta ahora para España en la misma proporción». Más allá del porcentaje que ambas zonas suponen para el comercio mundial de vinos, «destaca su crecimiento en los últimos años, que puede ser indicativo de su potencial crecimiento futuro».
Como conclusión, en el estudio realizado por Del Rey AWM se señala que la propuesta de firma, por separado, de los dos nuevos acuerdos de la UE con México y Mercosur, «mejoran la capacidad competitiva de los vinos europeos en una región del mundo con un fuerte potencial de crecimiento del consumo de vino en los próximos años». Y los hacen atractivos «en un momento en el que hay cierta desglobalización mundial y en el que, en concreto, la subida de aranceles y creciente incertidumbre del mercado norteamericano obliga a buscar alternativas».
Expectativas limitadas
A pesar de ello, los números de lo que suponen ambos mercados para el comercio mundial y para España en particular, «limitan el posible entusiasmo». Así:
– El vino que se vende a ambas regiones, 90 millones de litros a México y 188 millones a Mercosur, quedan lejos de los 1.210 Ml que el mundo vende a los EE. UU. Para España, por el contrario, México tiene más importancia que Mercosur: representa el 2,9% de sus ventas en valor y el 1,2% del volumen, a un precio medio de 3,60 €/l, frente al 1,1% y 0,5% que supone, respectivamente en valor y volumen, para Mercosur en 2024.
– En cuanto a las ventas a ambas zonas, estas han aumentado en los últimos años. Desde 2015 las ventas mundiales a Mercosur han crecido cerca del 86% en euros y litros, mientras el comercio mundial se ha incrementado en el mismo periodo un 26% en valor, pero descendido en volumen un 4,4%. Algo más lenta ha sido la subida de las ventas a México, pero a un buen ritmo, un 63% en euros y un 52% en volumen en 10 años; es decir, revalorizándose. Algo parecido ha pasado con las exportaciones españolas, que han crecido en México un 35% en volumen y un 56% en valor; las dirigidas a Mercosur se han doblado, mientras el conjunto de las ventas exteriores españolas al mundo ha subido un 14% en euros y caído un 18% en litros. Los dos mercados «muestran gran dinamismo y, por ello, buen potencial futuro».
– La posición competitiva de los distintos proveedores y la española son muy diferentes. En México, España lidera y ha liderado históricamente la provisión de vinos en valor, aunque Chile la supera en volumen, a unos precios medios sensiblemente inferiores; Italia crece con fuerza y Francia factura mucho, aunque vende menos y factura más.
En cambio, en Mercosur sobresale el potencial de crecimiento de las ventas a Brasil, que supone más del 86% del total del volumen y de la facturación del vino vendido en esta alianza sudamericana. Argentina y Uruguay son dos estados productores de vino con escasas importaciones y Paraguay es todavía un mercado relativamente pequeño, particularmente para España. En Brasil, la posición dominante es la de Chile y, en menor medida, de Argentina. Juntos suponen casi dos tercios del volumen vendido en el mercado y un 56% de la facturación. Chile, sobre todo, compite por proximidad, relaciones comerciales, calidad de sus productos y precio, posicionado en 2,54 €/l frente a la media de 3,08 €/l. Más allá de los proveedores de proximidad, Portugal es el tercer gran suministrador, gracias a sus relaciones comerciales y lazos culturales e históricos. Es el proveedor de vinos a Brasil que más rápidamente ha crecido en los últimos años. Francia compite en una franja de precios más elevada que el resto, e Italia y España lo hacen en volúmenes similares, pero con los italianos mucho mejor posicionados en precio, lo que posiblemente ha permitido crecer a nuestro país más rápido en estos años.
Por lo tanto, acuerdos comerciales que mejoren el trato arancelario a los vinos europeos en estas dos regiones del mundo latinoamericano permitirán hacer frente con más posibilidades a los vinos chilenos, «pero eso no elimina la competencia entre proveedores europeos, con el reto para España de defender su posicionamiento en México y mejorar las ventas en Brasil, no solo frente a Chile, sino en clara competencia con Italia».
Por último, «el seguimiento cercano de los mercados y sus tendencias, la conexión con los gustos de los consumidores y la intensidad del esfuerzo comercial seguirán siendo las claves para mejorar la posición competitiva en todos los casos».
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