
Los ministros de Agricultura, Pesca y Alimentación y de Economía, Comercio y Empresa, Luis Planas y Carlos Cuerpo, respectivamente, se han reunido con el conjunto del sector agroalimentario español para compartir información sobre el acuerdo suscrito el 21 de agosto entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EE. UU.) en materia comercial.
En el marco de la reunión, el Gobierno ha trasladado a las empresas la voluntad de ayudarlas en la mejora de su competitividad y su proceso de internacionalización.
Asimismo, en el encuentro se ha hecho balance con los sectores de la aplicación de aranceles en los últimos cuatro meses, desde la puesta en marcha del Plan de Respuesta. Los ministros han querido conocer de primera mano los efectos directos e indirectos que están teniendo y que prevén las empresas exportadoras españolas «para poder seguir acompañándolas a través de potenciales nuevas medidas a incluir en el Plan de Respuesta y Relanzamiento Comercial».
Los ministros han trasladado a los representantes de los sectores alimentarios afectados por los aranceles que «el Gobierno va a continuar defendiendo los intereses de las empresas españolas y las acompañará de forma eficiente ante las implicaciones del acuerdo».
Tanto Planas como Cuerpo «han subrayado la importancia del desarrollo de los acuerdos con terceros países, de los que es un buen ejemplo Mercosur, y de un comercio internacional basado en reglas que asegura la estabilidad en los flujos comerciales».
A la salida de la reunión, el secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), Cristóbal Cano, ha sido crítico, al señalar que «lo firmado [aranceles del 15% para nuestras exportaciones al país americano y arancel cero para sus importaciones a Europa] no es ni un acuerdo, es un texto con reglas nada ventajosas para el sector agrario europeo y español». Y ha subrayado que tras este acuerdo se han roto las reglas del comercio internacional y un sector estratégico como es el agrario necesita un escenario de «relaciones comerciales justas a nivel mundial».
Además, Cano ha hecho referencia a la diferente estrategia adoptada por Europa frente a otros bloques como China. «Ellos no han negociado, respondieron con firmeza, y ahora están encauzando el tema y puede que salgan mejor parados que nosotros. Europa cierra un acuerdo que no presenta ninguna ventaja para el sector agrario y EE. UU. obtiene ventajas. Eso no es reciprocidad, sino un error estratégico que perjudica a los agricultores europeos», ha señalado.
UPA ha defendido en la reunión que se pongan en marcha medidas compensatorias, a nivel europeo, nacional y autonómico, especialmente destinadas a las explotaciones más vulnerables, las familiares, «que somos las que pagamos el pato de cualquier mala negociación», ha manifestado Cristóbal Cano. Para añadir que «la letra pequeña nos preocupa igualmente, y lucharemos para que en el periodo que ahora se abre el Gobierno de España logre mejoras de estas normas comerciales para proteger al sector».
«Vamos a estar muy pendientes a la evolución de las exportaciones. El mercado de EE. UU. es prioritario y debe seguir siéndolo, por ejemplo, para sectores tan importantes como el aceite de oliva o el vino, y es más necesario que nunca reforzar las campañas de promoción de nuestras producciones dirigidas al consumidor norteamericano», ha concluido.
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