vendimia

Unió de Pagesos (UP) estima una caída media de la producción de uva en Cataluña de cerca del 30% respecto al año pasado, debido a la sequía y las altas temperaturas, como ya avanzó a finales de agosto. Acabada la vendimia en la mayoría de las zonas productoras, el sindicato agrario ha alertado de los stocks en las bodegas y ha insistido en solicitar una ayuda de Estado para las explotaciones más perjudicadas.

Esta campaña ha estado marcada por unos elevados costes de producción y unos precios en origen muy bajos. La disminución de la producción del total de las variedades de uva en Cataluña, según datos del Departamento de Acción Climática de la Generalitat de Catalunya, ha sido del 28,25% respecto al 2021, es decir unos 119.000 kg menos, cifra que todavía no es definitiva.

A pesar de la afectación climatológica, que ha acelerado la madurez del fruto y ha hecho avanzar la cosecha, el estado sanitario de la uva de esta vendimia es óptimo. Sin embargo, desde el inicio se puso de manifiesto la baja producción de kilos por hectárea de variedades como ‘Macabeo’, con parcelas con una cosecha entre un 40 y un 50% inferior, e incluso zonas del Alt Penedès por debajo de estas producciones.

En variedades más tempranas como ‘Chardonnay’, la producción no se ha visto tan afectada en la zona del Penedès por la sequía, pero sí en la Plana de Lleida por las heladas de abril. En cuanto a la ‘Parellada’, se vio beneficiada por las lluvias de finales de agosto.

Cabe recordar que los dos últimos años ya se vieron marcados por una reducción de la vendimia, en 2020, a causa del mildiu, y en 2021, por la sequía. Las altas temperaturas y la sequía de este año han provocado un grave estrés hídrico reflejado en la menor cosecha. Si no llueve en otoño e invierno, el sindicato prevé que la afectación de las viñas aumentará de cara a la vendimia del 2023.

Otro factor que ha marcado las condiciones de esta cosecha ha sido el estancamiento de los precios de la uva y el vino que las empresas compradoras pagan al agricultor. Además, el elevado incremento de costes de producción (gasoil, de fitosanitarios y fertilizantes) impide que los precios puedan ser compensados.

En cuanto a los bajos precios que se están pagando en origen, UP considera que, ante esta situación de mercado del vino, es injustificado que las bodegas paguen la uva y el vino en torno a los 0,38–0,40 €/kg. Es necesario que el precio que se paga en Cataluña, que casi en su totalidad se comercializa bajo el amparo de una de las 12 denominaciones presentes, valore la calidad que exigen estas, tanto en lo referente a rendimientos productivos, como al grado y la calidad organoléptica. Además, el extraordinario aumento de los costes de producción hace insostenible el precio que se está pagando por la uva.

El sindicato agrario ha insistido en pedir a todos los operadores del sector en Cataluña que trabajen para diferenciar su producto y que consideren los incrementos de los costes de producción, así como la caída de la producción. Asimismo, ha recordado la obligación de formalizar los contratos de compra–venta de uva por escrito con la fijación de calidades, precios y condiciones concretas, y la obligación de las bodegas de pagar la uva a los viticultores a 30 días según la actual ley de morosidad, con independencia de la fecha de calificación del vino para una D.O. que realice la bodega.

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“Viaje” es como denomina la Denominación de Origen Binissalem a cada una de las entradas de uva a las bodegas. Un total de 589 viajes destinados a la D.O. han hecho este 2022 un recorrido de la viña a la bodega en un camino trazado previamente. Todo está planificado, la fecha de vendimia, el destino y el producto que se quiere obtener, y trazable en todo momento, para garantizar el origen, las variedades, el rendimiento…

«Tractores y remolques, arriba y abajo durante 50 días, desde el 9 de agosto hasta el 27 de septiembre, fecha en que finalizó la vendimia, han recorrido caminos y pueblos desde las viñas hasta las 12 bodegas, repartidas por los 5 municipios de la DO Binissalem: Santa Maria, Consell, Binissalem, Santa Eugènia y Sencelles», según la D.O.

Variedades blancas, ‘Moll’, ‘Giró ros', ‘Moscatel’, ‘Chardonnay’… destinadas a elaborar vinos blancos, prensados y fermentados en depósitos o en barricas; uvas tintas, ‘Manto negro’, ‘Callet’, ‘Gargollassa’, ‘Monastrell’, ‘Cabernet sauvignon’, ‘Merlot’… fermentadas con los hollejos para extraer el color y los compuestos que darán estructura a los vinos. Trasegar, prensar, envejecer… son algunos de los trabajos que se llevarán a cabo en las bodegas en el proceso de elaboración de los vinos.

«589 viajes que suponen 1.248 toneladas de uva, un 66% de variedades tintas y un 34% de variedades blancas, de las cuales el 62% corresponde a variedades locales. La variedad Manto negro representa un 53% de las variedades tintas vendimiadas y la variedad blanca Moll un 64% de las variedades blancas, ambas variedades principales en nuestra D.O.», han señalado desde la D.O. Binissalem.

A pesar de las condiciones meteorológicas, la producción global destinada a esta denominación ha aumentado un 2%, respecto a la de la campaña anterior, con un aumento de producción general de las variedades blancas del 34%, en especial la principal ‘Moll’ que lo ha hecho un 41%.

El conjunto de variedades tintas presenta un descenso de producción del 9%, estas variedades han presentado un comportamiento irregular, relacionado con la variedad y la parcela, determinado por las condiciones meteorológicas (elevadas temperaturas y sequía extrema). Destacan el incremento de la variedad ‘Gargollassa’ (+40%) o de ‘Merlot' (+24%), en contraposición con el descenso de ‘Manto negro’ (–6%), ‘Cabernet Sauvignon' (–32%) o ‘Syrah’ (-–10%).

A pesar de las elevadas temperaturas registradas y de la sequía sufrida, los viticultores y bodegueros han valorado positivamente la calidad y el excelente estado sanitario de esta campaña.

La D.O. está integrada por 12 bodegas que hacen uso de la marca: Antonio Nadal Ros B&VBodegas José L. FerrerCeller Jaume de PuntiróVins NadalVinyes i Vins Ca Sa Padrina, Can RamisVinya TaujanaCeller Sebastià PastorBodega BiniagualCan Verdura Viticultors, Bodega Santa Catarina y Can Fumat.

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Con la vendimia generalizada en todo el país, la primera desde que se aprobó el pasado diciembre la reforma de la Ley de medidas para mejorar el funcionamiento de la Cadena Alimentaria, la Federación Española del Vino (FEV) ha destacado la ausencia de incidencias y ha recordado a los operadores la importancia de «firmar contratos a largo plazo», para fomentar unas relaciones comerciales estables entre proveedores y compradores de uva y «evitar los llamados ‘dientes de sierra’ u oscilaciones muy marcadas en los precios entre campañas».

Desde la FEV, «se hace hincapié en el concepto del coste efectivo de producción, que menciona la Ley, ya que se trata de un cálculo individual de cada viticultor y en ningún caso puede ser asumido a partir de un coste medio o mínimo obtenido mediante estudios estadísticos para una determinada zona ya que, además, está prohibido por las normas de competencia».

Por ello, y aunque en los últimos meses han proliferado este tipo de estudios estadísticos sobre costes de producción en distintas regiones vitivinícolas, realizados por organismos públicos o privados según el caso, esta entidad quiere destacar que este tipo de estudios «deben tomarse a título informativo y nunca pueden ser entendidos de manera colectiva para el conjunto de viticultores de una zona ni como precios de referencia para los operadores, ya que el coste efectivo de producción va a depender no solo de los gastos que debe asumir cada viticultor de manera individual sino de su propia eficiencia en la gestión del viñedo».

Para facilitar el control de costes de las explotaciones vitivinícolas, la Interprofesional del Vino de España puso en marcha en agosto la herramienta GESVID, que «permite a bodegas y viticultores la recogida y cálculo de todos los gastos en los viñedos, independientemente de su emplazamiento y características, y controlar parámetros como la calidad de la uva, la edad del cultivo y la variedad y el sistema de conducción y manejo», además de «otros factores externos como las condiciones meteorológicas, que varían de una campaña a otra y entre parcelas».

Por todo ello, la FEV ve esta nueva campaña como «un paso adelante en las relaciones de toda la cadena que está transcurriendo con normalidad, un alto grado de cumplimiento de la normativa y sin grandes incidentes bajo la supervisión de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), que es el organismo al que cualquier operador debe dirigirse en caso de duda o ante un incumplimiento que pudiera producirse en relación a la ley de la Cadena»

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El primer informe de campaña de la vendimia 2022 ofrecido por el Observatorio de Precios y Mercados de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía indica que esta ha estado condicionada «por las incidencias meteorológicas sufridas. Las olas de calor y el déficit hídrico repercuten en la maduración y en la producción, con un descenso significativo. Se está vendimiando una uva muy sana, por la escasa incidencia de plagas y enfermedades, pero con una producción significativamente reducida».

Con lo avanzada que ya está la recolección en la Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) Jerez–Xérèz–Sherry y Manzanilla, se ha señalado que la cosecha «será un 22% inferior a la del 2021, cuando se vendimiaron 56,7 millones de kilos (Mkg) de uva. Así, con unos 44 Mkg, esta será una de las cosechas más escasas registradas». La calidad sanitaria de la uva ha sido excelente, «pero la falta de diferencial térmico en las noches de julio ha provocado una maduración algo descompensada, con más acidez de lo habitual y de lo deseado». Los valores de grados Baumé a finales de julio estaban más altos de lo habitual tras la extensa ola de calor, mientras que, con un agosto de temperaturas más suaves, «la graduación ha ido en retroceso con el paso de los días, computando finalmente una media por debajo de la campaña pasada».

Por lo que se refiere a los precios en esta D.O.P., «los viticultores esperan amortiguar, en parte, el descenso de producción con una subida del 25–30% en los precios comprometidos».

En el citado informe se apunta una merma de la producción en la zona de D.O.P. Morilla Moriles de al menos el 30%, con lo que se estima que se producirá en torno a los 25–26 Mkg de uva (lejos de los habituales 40–45 Mkg), con una graduación Baumé algo inferior a la deseada, «situándose en la primera etapa de la vendimia sobre los 10,5–11ºBé, cuando lo óptimo son 12–13ºBé». Las paseras, donde los racimos de uva se extienden al sol para procurar su deshidratación y favorecer así la concentración de sus azúcares para dar luego paso a la elaboración del vino dulce ‘Pedro Ximénez’, «se han instalado rápidamente y el excesivo calor contribuirá a acelerar el trabajo en las mismas». Los precios de liquidación «se espera que sean superiores para compensar el descenso de la producción».

En la D.O.P. Condado de Huelva se prevé una producción en torno a los 20 Mkg, muy por debajo de la producción habitual (30 Mkg)., mientras que en la D.O.P. Málaga y Sierras de Málaga se estimaba, en un primer momento, una producción ligeramente superior a la del año anterior, pero la incidencia de las altas temperaturas continuadas asociada a la sequía «han provocado una importante merma de la producción esperada en varias zonas, principalmente en las variedades blancas. La producción de las variedades tintas será similar a la del año pasado». En la Axarquía la producción puede llegar a reducirse al 50%, con lo que no se superarían los 520.000 kg, que se dedicarían en mayor porcentaje a vino, «lo que supondrá una importante merma en la producción de uva pasa».

En general, se prevé un descenso importante de la producción en la D.O.P. Granada, aunque la cosecha final «dependerá de las condiciones que se den en las próximas semanas». En todo caso, en el secano «se puede llegar a producir una caída del 50% respecto al año pasado».

Por último, la vendimia, que ha sido rápida y adelantada unos 10 días, se haya prácticamente concluida en la V.C. (Vino de Calidad) Lebrija. Se han recolectado unos 40.000 kg, casi un 50% menos que en una vendimia normal, afectada, como en otras zonas, por las condiciones meteorológicas. Las olas de calor de mayo-junio «fueron muy dañinas y en julio no hubo descanso térmico nocturno». Todo ello provocó que durante el agosto «la maduración de algunas variedades se detuviese». www.juntadeandalucia.es

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La Champaña, el Jura y el Sureste se comportan especialmente bien, a diferencia de Cognac y los viñedos del Suroeste

 

El pasado 1 de agosto de 2022, la Administración francesa estimó la cosecha en entre 42,6 y 45,6 millones de hectolitros, un nivel entre el 13 y el 21% superior a la escasa cosecha de 2021, de 37,8 millones de hectolitros (Mhl), que estuvo marcada por una histórica helada de primavera.

El SSPAgreste (Servicio de Estadística y Prospectiva del ministerio de agricultura francés) ha afinado sus previsiones y, a fecha de 1 de septiembre, espera que la producción de vino en 2022 alcance los 44 Mhl, lo que significa un 16% más que en 2021 y un 3% más que la media de 2017 a 2021. El aumento afectaría a todas las categorías de vino, a excepción de los destinados a aguardientes.

Este año, las heladas de primavera, seguidas de granizo, han afectado sobre todo a los viñedos del Suroeste y de Charentes. Además, la falta de lluvias a partir de la primavera y las altas temperaturas del verano también han reducido los volúmenes previstos en varias cuencas.

«No obstante, tras la bajísima cosecha de 2021, se espera que la producción aumente a lo largo del año en casi todas las zonas productoras de vino. Solo se prevé que disminuyan los vinos destinados a los aguardientes. La cosecha superaría incluso la media de las cosechas 2017–2021 en Champagne, en el Jura y en el sureste», han afirmado desde FranceAgriMer.

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El pasado 28 de julio dio comienzo la vendimia más temprana que se recuerda en el Marco de Jerez (denominaciones de origen –D.O.– ‘Jerez-Xérès-Sherry’, ‘Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda’ y ‘Vinagre de Jerez’) y una de las más complejas, por la enorme disparidad del estado de la uva en las 7.000 hectáreas (ha) inscritas en el registro de viñas del Consejo Regulador. Sólo resta por completarse la vendimia en los viñedos de Chiclana y Puerto Real, así como en algunas parcelas singulares o en las dedicadas a la elaboración de vinos dulces.

Encara por tanto el final una vendimia que será recordada por su anticipación (ha sido la primera que comienza en julio) y «por su complejidad, dada la enorme disparidad que se ha producido en la maduración del fruto». Y que en términos cuantitativos «supondrá la entrada en los lagares de aproximadamente unos 44 millones de kilos de uva, lo que comparado con los 57,5 millones de la vendimia 2021 supone una caída de la producción del 23,5%». De acuerdo con los rendimientos reglamentarios, esta cantidad de uva «podría traducirse en unas disponibilidades de mosto calificado para los distintos usos requeridos por los operadores de las D.O. de 308.000 hectólitros, equivalentes a 61.600 botas».

La superficie de viñedo inscrito en el Marco de Jerez se encuentra dispersa entre diez municipios distintos y más de cien pagos, con una gran diversidad en términos microclimáticos, lo que hace que las condiciones de maduración –incluso en un año normal– difieran entre unos viñedos y otros; especialmente dependiendo de su proximidad a la costa, pero también en función de su altitud, orientación, exposición a los vientos predominantes, etc. Este año, «a esa diversidad climática se han unido unas condiciones muy dispares en lo que se refiere a la evolución del estado fenológico de la uva, identificándose dentro de las mismas viñas racimos en los que la floración y el cuajado habían sido más tempranos y otros más tardíos».

Desde el punto de vista meteorológico, la campaña 2021-2022 ha seguido la tónica de los últimos años, con una pluviosidad escasa. Las lluvias totales registradas «han oscilado entre los 375 y los 450 litros/m², lejos de la media histórica de los 600 litros y repartidas desigualmente por los distintos pagos». En resumen, «casi el 90% de las lluvias cayeron en diciembre y marzo, si bien de forma persistente y repartidas en muchos días; eso, unido a la sequedad que imperaba en el campo, tras tres años muy secos, hizo que la tierra absorbiera bien el agua caída, sin que se generaran ni pérdidas ni escorrentías que erosionaran el terreno».

Los estados fenológicos de las vides presentaban inicialmente algo de retraso; «tanto la floración como el cuajado se produjeron entre 7 y 10 días por detrás de lo habitual, como consecuencia de las temperaturas suaves registradas al inicio de la primavera». A pesar de ello, «en mayo hubo unos días de intenso calor que aceleraron la evolución del fruto». Posteriormente, «las temperaturas de junio fueron mucho más suaves de lo habitual, mientras que el mes de julio llegó desde principio con vientos de levante y una ola de calor intensa e interminable, que se extendió hasta los primeros días de agosto». Durante el resto de agosto «han predominado temperaturas más suaves y noches bastante frescas, con sus típicas blanduras o rociadas de poniente». En definitiva, ha sido un año de oscilaciones térmicas intensas y prolongadas. En general, «el cuajado ha sido algo peor de lo habitual, de manera que los racimos presentaban un aspecto más claro y con las bayas más sueltas»

Por lo que se refiere a la incidencia de plagas y enfermedades esta ha sido particularmente baja, «por lo que la uva ha entrado en los lagares muy sana y con un buen nivel de calidad». Las graduaciones obtenidas han sido en general bastante justas, sobre todo en los viñedos vendimiados en la segunda parte de la campaña, más cercanos a la costa. Así, la media de los viñedos inscritos rondará los 11 grados Baumé. Por último, destacar que un 54% de la uva se ha recolectado mecánicamente.

www.sherry.wine/es/marco-de-jerez/el-marco-de-jerez

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La Alcoholera de La Rioja, Ebro y Duero, situada en el municipio riojano de Cenicero, ha sido adquirida recientemente por el grupo italiano Randi, con el que ya mantenía una relación profesional desde hace varias décadas. Desde La Rioja, ofrece a las bodegas de las principales zonas vitivinícolas próximas (Rioja, País Vasco, Navarra, Ribera del Duero, Rueda, Cigales, Toro, Somontano, …) un servicio puerta a puerta, que garantiza la recogida a demanda de los residuos tras la vendimia, ofreciendo un valor añadido y sostenible al vino y a los subproductos de la uva (orujos y lías), que una vez en destino «son transformados en productos totalmente naturales: alcoholes, tartratos, pepitas de aceite, biomasa y destilados, para su posterior uso en la industria vitivinícola, farmacéutica, cosmética y  alimentaria».

Con 87 años de historia, la alcoholera ha comenzado en 2022 una nueva etapa en la que Fernando Durban y Rosa Durban asumen la administración y dirección. Junto al actual equipo humano y el apoyo de Grupo Randi, la compañía riojana proyecta un plan a corto, medio y largo plazo de inversión, innovación, tecnología y sostenibilidad para la destilería.

Las instalaciones de Cenicero cuentan con 2 silos en los que se puede recibir hasta 30 millones de kilos de orujo tras cada vendimia. La nueva dirección de la alcoholera trabaja para aumentar su rendimiento hasta alcanzar el 90% de su capacidad en cinco años.

Para Rosa Durban, «escuchar a las bodegas y ofrecer el mejor servicio y condiciones es nuestra prioridad, como también lo es conseguir que las orujas y lías de las regiones vitivinícolas más próximas, lleguen a nuestros silos, reduciendo así la huella de carbono lo máximo posible. La campaña de vendimia 2022 será clave para recuperar la confianza de nuestros clientes».

www.alcoholera.es

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Como es ya costumbre en la Rioja, la localidad de Aldeanueva de Ebro ha dado el pistoletazo de salida a la vendimia, que en esta ocasión se ha adelantado quince días respecto al año anterior. En concreto la campaña de 2022 se ha iniciado en Fincas de Azabache con una vendimia nocturna de la variedad ‘Tempranillo Blanco’.

El primer boletín de maduración del 10 de agosto recogía datos únicamente de viñedos de la Rioja Oriental. El adelanto de casi dos semanas «viene marcado fundamentalmente por la destacada evolución de las uvas ‘Tempranillo’ y ‘Tempranillo Blanco’». El segundo muestreo, tomado el 16 de agosto, ha destacado que en el caso de la variedad ‘Garnacha’, «el adelanto no ha sido tan acusado y se reduce a una semana».

«El estado sanitario y el vegetativo del viñedo son muy buenos. Se observan algunas zonas concretas con síntomas de estrés hídrico y golpe de calor, especialmente en parcelas de Graciano». A pesar de ello, según el Consejo Regulador, «en términos generales no se está viendo condicionada la maduración y la uva presenta una evolución notable, condicionada por las altas temperaturas que se han mantenido esta semana, combinadas con algunas tormentas que dejaron ligeras precipitaciones en la región. El estado sanitario y vegetativo del viñedo continúa siendo muy bueno. Se confirma también que el peso de la baya en todas las variedades es menor que el año pasado».

Por su parte, se ha producido «un significativo descenso de la acidez total, que se sitúa en valores inferiores a los de la campaña anterior», por lo que el Órgano de Control del Consejo Regulador «prestará especial atención a su evolución».

Estas conclusiones han sido recogidas en los primeros boletines de maduración editados por el Consejo Regulador de la D.O.Ca. Rioja en 2022. El organismo irá extendiendo su análisis de maduración al conjunto de la Denominación en las próximas semanas, «ofreciendo un servicio que permite a los viticultores determinar la fecha idónea de vendimia en cada localidad y optimizar así la calidad del fruto y de los vinos elaborados».

www.riojawine.com

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La vendimia 2022 en la Denominación de Origen (D.O.) Rueda se ha iniciado el 16 de agosto, convirtiéndose en la más temprana de los últimos siete años. Según han informado desde el Consejo Regulador de esta D.O., ha comenzado con las variedades ‘Sauvignon Blanc’ y ‘Chardonnay’, «ya que poseen un ciclo vegetativo más corto y una maduración más temprana».

Se trata de una vendimia marcada por las condiciones extremas sufridas durante el verano que han provocado que «el campo en general y el viñedo en particular sufran una importante sequía, condicionando el envero y la maduración de las uvas, lo que por otro lado ha permitido a la uva mantenerse en unas condiciones sanitarias excelentes gracias a la ausencia de enfermedades que provoca la humedad, lo que permitirá obtener unos mostos y vino de máxima calidad».

Carlos Yllera, presidente de la D.O. Rueda, ha manifestado que «las condiciones climatológicas de los próximos días condicionarán el desarrollo de la vendimia, porque si bien es cierto que algo de lluvia favorecería al viñedo, también lo es que la cantidad y fuerza con la que caiga podría ser perjudicial, por lo que durante los 40/45 días que suele durar la vendimia los viticultores y bodegas están mirando al cielo, ya que se juegan todo el trabajo de un año en estos días».

Este año, la campaña cuenta con 1.647 viticultores, 76 bodegas elaboradoras (67 receptoras de uva), dentro de las que se encuentra la nueva bodega ARRIEZU JF, SL. La superficie inscrita es de 20.724 ha. De ellas, cerca del 98% (20.306 ha.) corresponden a variedades blancas y de estas, el 88% (17.835 ha.) son de ‘Verdejo’, la variedad principal de la D.O. Rueda.

Este año se contratarán unos 12 auxiliares para que, junto a los 7 veedores del Consejo Regulador, llevarán a cabo los controles necesarios.

La vendimia en la D.O. Rueda se caracteriza por realizarse de noche y a máquina. Estos dos factores influyen de manera en la calidad de los vinos. La mecanización permite que «la recogida sea selectiva por parcelas, en función de la maduración y a criterio del enólogo». Por tanto, «se decide el momento óptimo de su recogida, consiguiendo aumentar el nivel de calidad de las partidas de uva que entran en bodega».

Por su parte, al vendimiar de noche «se aprovecha la bajada de las temperaturas, reduciendo al máximo las posibles oxidaciones, conservando las cualidades organolépticas en perfectas condiciones y mejorando el equilibrio entre graduación y acidez, lo que es muy importante para la elaboración de vinos de calidad. Además, con la entrada de la uva en las bodegas a menos temperatura, se consigue un importante ahorro energético.

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La Denominación de Origen Protegida (D.O.P) Cariñena ha anunciado que ha iniciado la campaña de vendimia 2022, en la que prevé recoger más de 65 millones de kilos de uva, cifra que supone una reducción del 11,5% en relación al año pasado y que es un 23% inferior a la media de los últimos diez años, según los primeros informes realizados por los técnicos del Consejo Regulador de la D.O.P., «si bien esta cantidad podría finalmente ser superior en función de cómo se desarrolle la climatología en los próximos días».

La recolección ha comenzado el 17 de agosto con la variedad blanca ‘Chardonnay’, a la que seguirán las tintas ‘Merlot’ y ‘Tempranillo’, y más tarde la ‘Garnacha tinta’, la ‘Cariñena’ y la ‘Cabernet Sauvignon’, dependiendo del clima y la altitud de los viñedos. La mayoría de las 31 bodegas inscritas en la D.O.P. ya están recogiendo sus campos, aunque el grueso de la vendimia llegará a principios de septiembre. Según ha informado el Consejo Regulador «la campaña 2022 ha venido marcada por las fuertes olas de calor y sequía de este verano que han adelantado hasta dos semanas las fechas medias de la vendimia y han reducido una cosecha que presentaba magníficas expectativas por la óptima floración tras las lluvias de primavera».

Los datos presentados resaltan que «tanto el estado de la vegetación como la sanidad de la uva son muy buenos y sin problemas de enfermedades ni plagas; en particular, la totalidad de parcelas aplican la técnica biológica de la confusión sexual contra la polilla del racimo».

En la actualidad, la D.O.P. Cariñena abarca una superficie total de 14.110 hectáreas, repartidas por 14 municipios. Un 75% se vendimia de forma mecánica. Con datos de 2021, la uva más cultivada es la ‘Garnacha tinta’, con un 33,7% de la superficie, seguida de la ‘Tempranillo’ con un 21,57%. Entre las uvas blancas, el primer lugar lo ocupa la ‘Macabeo’ con el 10,34%. 

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