vendimia

Cumpliendo las previsiones del principio de la vendimia, la D.O.P. Somontano ha concluido a mediados del mes de octubre la campaña con 15.240.000 kilos de uva en las bodegas acogidas a su sello de calidad. La vendimia se inició el 11 de agosto con la cosecha de los primeros racimos de la uva blanca 'Gewürztraminer' y ha finalizado con la recogida de los últimos kilos de las uvas tintas 'Garnacha Tinta' y 'Cabernet Sauvignon' en una de las zonas de mayor altitud.

Destaca este año el porcentaje de uvas blancas recogidas, que suma el 44% del total y supone una cifra histórica frente al habitual que era de entre el 20 y el 35%. El 56% restante ha sido de uvas tintas, entre las que la 'Cabernet Sauvignon' sigue siendo la que lidera las cantidades recogidas con 3.201.260 kilos. Tras ella, 'Merlot', con 2.347.810 kilos; 'Syrah', con 1.025.681; 'Garnacha Tinta', con 872.253 kg; 'Tempranillo' con 871.790 kg; 'Pinot Noir', con 72.830 kg; 'Moristel', con 53.780 kg y 'Parraleta', con 49.180 kilos.

Por lo que se refiere a las variedades blancas, tres baten su récord histórico: la 'Chardonnay', con 4.163.416 kg; la 'Gewürztraminer', con 1.463.830 kg y la 'Sauvignon Blanc', con 478.010 kg. Respecto al resto de uvas blancas, de 'Macabeo' se han recogido 271.420 kilos; de 'Garnacha Blanca', 188.800 kg; de 'Riesling', 178.020 kg y de 'Alcañón', 1.920 kilos.

De todas formas, la cantidad de uva recogida supone casi un 28% menos que la vendimiada el año pasado, en el que se registró una de las cosechas más cuantiosas de la historia de esta denominación con más de 21 millones de kilos. La cosecha media de los últimos 10 años es de 18 millones de kilos. Respecto a esa cifra media, la reducción de este año ha sido del 18%.

La alta cifra de 2019 sumada a los daños ocasionados por el pedrisco sufrido en una amplia zona de la D.O.P. el 29 de mayo y el 16 de junio, heladas primaverales puntuales y las abundantes lluvias registradas que favorecieron el corrimiento fisiológico de la flor en algunas variedades de uva son las causas que explican esa reducción en la cantidad de uva recogida este año que ha dado como rendimiento medio de 5.170 kg/ha.

Según ha indicado la D.O.P. Somontano, «pese a perder cantidad de uva recogida, la calidad de la vendimiada ha sido muy buena». Además, «las uvas han visto reforzado su potencial aromático y una acidez que dará como fruto grandes vinos blancos y rosados y también una larga vida a los vinos de guarda como son los fermentados en barrica, crianzas, reservas, grandes reservas o elaboraciones especiales».

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La Denominación de Origen (D.O.) Rueda ha finalizado la vendimia 2020 con un total de 112.765.436 kilos de uva con derecho a ser acogidos. De ellos, el 99,16 % corresponde a uvas blancas, suponiendo la variedad Verdejo el 87,07 % de la producción, con 98.187.754 kilos.

La vendimia comenzó la noche del 22 de agosto con la variedad 'Sauvignon Blanc', cuyo ciclo vegetativo es más corto y su maduración más temprana, mientras que el 28 de agosto comenzó la recogida de la variedad 'Verdejo'. “La campaña se ha desarrollado con total tranquilidad. Las uvas han entrado en bodega en condiciones óptimas y se han recogido según lo indicaban los índices de madurez de cada parcela, buscando el mejor equilibrio entre el grado y la acidez”, ha señalado Jesús Díez de Íscar, director técnico de la D.O. Rueda.

Las previsiones para la añada 2020 son excelentes. “Se esperan vinos de gran intensidad aromática y con buena estructura en boca. El equilibrio que encontramos entre acidez y grado alcohólico augura unos vinos con una longevidad mayor”, ha indicado Diez de Íscar.

Por su parte, Carmen San Martín, presidenta de la D.O. Rueda, ha recordado que esta es una campaña muy especial para la Denominación de Origen “ya que coincide con nuestro 40 aniversario. Además, la añada 2020 trae grandes novedades, como la incorporación de la categoría Gran Vino de Rueda”. Para añadir que “esta nueva categoría supone un valor añadido para los consumidores, porque se realiza con uvas provenientes de viñedos con más de 30 años de antigüedad, lo que permite mantener el viñedo antiguo y preservar el patrimonio de la zona. Cuando dentro de unos meses estos vinos salgan al mercado esperamos sorprender a los consumidores, tanto del ámbito nacional como del internacional”.

Este año, la campaña ha contado con 1.580 viticultores y 74 bodegas elaboradoras registradas, tres de ellas nuevas (Bodegas Cyatho, Lagar de Moha y Finca Caraballas), y con una superficie inscrita de 19.892 hectáreas.

Durante las semanas de vendimia, el Consejo Regulador ha contratado a 16 auxiliares a los que se han realizado las pruebas PCR, con el objeto de minimizar riesgos de contagio de la Covid-19 y poder llevar a cabo los controles necesarios en campo y en bodega, estableciendo grupos de trabajo burbuja junto a los 7 veedores del Consejo Regulador. Además, desde la D.O. Rueda se ha colaborado con la Junta de Castilla y León en la realización de las pruebas diagnósticas a los temporeros itinerantes que han contratado las bodegas para la vendimia.

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El Consejo Regulador del Cava ha declarado el cierre de la vendimia para el Cava el lunes 5 de octubre, una de las fechas más tempranas de los últimos años. La vendimia de 2020 ha concluido con unas uvas de buena calidad pero con una sensible caída de la producción por la afectación del mildiu en algunas zonas, fruto tanto de las intensas lluvias y humedad primaverales como por la limitación del rendimiento de 10.000 kg/ha aprobada por unanimidad por el Consejo Regulador para esta campaña.

Según datos de los Servicios Técnicos del Consejo Regulador del Cava, se estima una disminución de la producción global de la D.O. cercana a un 25% de media respecto a la de 2019, adquiriendo una especial incidencia en las comarcas del Alt y Baix Penedès, así como en los viñedos de agricultura ecológica. La vendimia de la D.O. Cava ha sido de 240 millones de kilos de uva, frente a los 322 millones del año pasado.

«La sequía de los dos últimos meses antes de la vendimia contribuyó a mitigar los efectos del mildiu y a obtener una fruta pequeña, de grado y acidez moderada, asegurando una uva de buena calidad», ha señalado el director de los Servicios Técnicos del Consejo Regulador, Luis Marco. Adicionalmente, las condiciones climatológicas han anticipado la vendimia en dos semanas sobre la media habitual.

Por otro lado, destaca la cifra récord de 90 verificadores dispuesta como factor de éxito para certificar las exigentes normativas de calidad y garantizar la excelencia y origen de las uvas. A ello se ha unido como novedad la creación de un centro de coordinación que asegurara y agilizara las tareas de los verificadores que, al mismo tiempo, aprovechando las nuevas tecnologías, han dispuesto de unas aplicaciones específicamente diseñadas para la vendimia. Así, se ha logrado validar en tiempo real, con declaraciones diarias, las entradas de la uva, los kilos, su calidad, la variedad, su grado, su origen y la parcela de procedencia.

 
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La vendimia de este año se ha presentado avanzada en la mayoría de denominaciones de origen (DD. OO.) del vino españolas, mientras que las estimaciones de cosecha oscilan entre los 43 y los 44 millones de hectolitros (entre un 16% o 19% más que en 2019). Estas son cifras preliminares, ya que dependiendo de la meteorología podrían ascender a los 45 millones.

Así, la campaña de este año se ha iniciado con unas buenas previsiones en campo, salvo excepciones en las explotaciones afectadas por hongos (sobre todo por mildiu), y con la incertidumbre por la crisis generada en el canal Horeca como consecuencia de la pandemia de la Covid–19, y otros factores externos como el ‘Brexit’ británico o los aranceles de EE. UU.

Asimismo, cooperativas, empresarios agrícolas y Denominaciones de Origen han expresado ante la compleja situación por el coronavirus su preocupación por la seguridad de los temporeros y, por este motivo, han preparado protocolos y medidas sanitarias, como la toma de temperaturas o el reparto de equipos de protección individual.

En la Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) Vinos de Gran Canaria la vendimia comenzó el 11 de julio en los viñedos de San Bartolomé de Tirajana. A mediados de julio, la Bodega Vega de Gáldar empezó a recoger uva blanca. El 24 de julio arrancó Viña Aguayro en Los Corralillos (Agüimes), mientras que Losoyos, en Las Palmas de Gran Canaria, inició sus trabajos el 25 de julio, tres semanas antes de lo que es habitual. En términos generales, la calidad de la uva es buena, aunque la producción será menor a la esperada, debido, principalmente, a la falta de lluvia. En concreto, las viñas de secano han sufrido de manera importante estrés hídrico. Por lo que se refiere a la producción, se espera recoger un total de 47.285 kilos, de los que 32.216 kg son de uva blanca y 15.070 kg de uva tinta, según los datos aportados al Consejo Regulador de la D.O.P. Vinos de Gran Canaria.

Cabe señalar que las bodegas de esta zona «han realizado un esfuerzo de mejora de maquinaria y de proceso de cosecha, para ofrecer un producto de la máxima calidad, en algunos casos ecológico, que tanto las cadenas de distribución como el consumidor final conciban como tal. Ese es un elemento diferenciador de los vinos de Gran Canaria y su seña de identidad»,han señalado desde esta Denominación de Origen.

Bodegas como Vega de Gáldar realizan un tratamiento biodinámico de la uva y controlan las plagas con remedios naturales. Además, han comprado lagares nuevos y han hecho otras actualizaciones en la bodega. El sector espera recuperar el pulso tras el parón por la crisis sanitaria. Al respecto, confían en la reactivación del canal HORECA y algunas bodegas, como Viña Aguayro o El Mocanal, han iniciado las visitas guiadas, aunque con cita previa.
 

Gran calidad en la D.O. Vinos de Lanzarote
En Lanzarote, la vendimia oficial también se inició a mediados del mes de julio. En cuanto a las previsiones, este año se estima que se rozará el millón y medio de kilos de uva, cantidad que representará un 50% de lo recolectado el pasado año. La nueva cosecha se agregará al stock que han mantenido las bodegas debido al confinamiento, al que se espera dar salida en los próximos meses. A pesar de las circunstancias adversas, gracias a la maduración temprana y la falta de enfermedades por parte de las parras, el fruto será de gran calidad.

Las primeras variedades que se han comenzado a recoger han sido ‘Malvasía Volcánica’ y ‘Listán Blanco’. A estas, les han seguido la ‘Listán Negra’ y se finalizará con las uvas más tardías, ‘Moscatel de Alejandría’ y ‘Diego’. Desde el Consejo Regulador de la D.O. Vinos de Lanzarote se ha querido poner en valor «la encomiable labor de los viticultores y los bodegueros en este año tan peculiar».
 

Gran Vino de Rueda
En la D.O. Rueda la vendimia 2020 dio comienzo a finales de agosto con las variedades que poseen un ciclo vegetativo más corto y una maduración más temprana, la ‘Sauvignon Blanc’ y la ‘Chardonnay’, siendo esta última una de las variedades nuevas autorizadas en el nuevo pliego de condiciones de este año en la D.O.

Otra de las grandes novedades de esta campaña es la producción del Gran Vino de Rueda. Esta nueva categoría «supone un valor añadido para los consumidores, ya que se realiza con uvas procedentes de viñedos con más de 30 años de antigüedad, lo que permite mantener el viñedo antiguo y preservar el patrimonio de la zona».

Este año, la campaña cuenta con 1.580 viticultores, 74 bodegas elaboradoras registradas siendo tres de ellas nuevas (Bodegas Cyatho, Lagar de Moha y Finca Caraballas) y con una superficie inscrita de 19.892 hectáreas (ha). De estas, el 97,87% (19.470 ha) corresponden a variedades blancas, de las cuales el 87,88% (17.111 ha) son de ‘Verdejo’, variedad principal de esta denominación.

Carmen San Martín, presidenta de la D.O. Rueda, ha manifestado que la campaña se ha iniciado con incertidumbre. Al respecto, ha comentado que «igual que en otros muchos sectores, la Covid–19 está generando una situación de gran preocupación, pues a los efectos comercialmente adversos que ya se han producido, se une ahora el deber para bodegueros y viticultores de minimizar los riesgos de contagios, con especial atención en las labores de vendimia manual, con la dificultad que ya tienen de por sí».Y ha añadido que «afortunadamente hay motivos para ilusionarse, ya que esta campaña resulta muy especial para nosotros, porque además de unas excelentes previsiones, trae grandes novedades, como la incorporación de la variedad ‘Chardonnay’ o la categoría Gran Vino de Rueda, y la coincidencia con el 40 aniversario de la Denominación de Origen».

La vendimia en la D.O. Rueda se caracteriza por realizarse de noche y a máquina, factores que influyen en la calidad de los vinos. La mecanización permite que la recogida sea selectiva por parcelas, en función de la maduración y a criterio del enólogo. Vendimiando de noche se aprovecha la bajada de las temperaturas, reduciendo al máximo las posibles oxidaciones, conservando las cualidades organolépticas en perfectas condiciones y mejorando el equilibrio entre graduación y acidez, lo que es muy importante para la elaboración de vinos de calidad.
 

Adelanto en la Rioja respecto a un año tipo
El control de la maduración de la uva realizado por el Consejo Regulador de la D.O.Ca. Rioja el 31 de agosto permitió constatar que se ha confirmado un ligero retroceso sobre la campaña pasada en la Rioja Oriental, mientras que la Rioja Alta y la Rioja Alavesa han presentado una situación cercana a la pasada campaña; a pesar de ello, se ha observado una situación general en esta D.O. de adelanto tomando como referencia un año tipo. La evolución correcta de los valores de control ha avanzado la estabilización del peso de la baya, siendo este superior al 2019.

Se ha constatado que en la Rioja Oriental estaban en plena vendimia las variedades blancas tempranas. Así se ha indicado en las conclusiones del segundo Boletín de Maduración editado por el Consejo Regulador, que efectúa este control al servicio del sector vitivinícola riojano.

El director del Órgano de Control, Pablo Franco, ha subrayado que «es necesarioprestar especial atención a la evolución de acidez, pH y parámetros de color».Desde los servicios técnicos del Consejo Regulador han resaltado un «buen estado vegetativo y sanitario», aunque han recomendado «mantener la vigilancia».
 

Precocidad histórica en Navarra
La vendimia en la D.O. Navarra se inició el 21 de agosto, una fecha que ha convertido a esta campaña en una de las más precoces de la historia de los registros del Consejo Regulador. El comienzo que ha llegado con nueve días de adelanto respecto a 2019, ha estado marcado por las localidades del sur de la región en las zonas de la Ribera Alta y Baja con las variedades de uva blanca ‘Chardonnay’, ‘Sauvignon Blanc’ y ‘Moscatel de Grano Menudo’. Poco a poco la vendimia ha ido alcanzando todos los rincones de la D.O. hasta completar las 10.200 ha de viñedo. Así, 2.000 viticultores y 85 bodegas están afrontando una nueva campaña en la que se van a recoger, según las primeras estimaciones realizadas por la sección de Viticultura y Enología del Servicio de Explotaciones Agrarias y Fomento Agroalimentario del Gobierno de Navarra (EVENA), cerca de 76 millones de kilos de uva blanca y tinta. Esta cifra supone un aumento del 35% respecto a la cosecha del año pasado, aunque esta fue especialmente reducida. 

La precocidad de la presente vendimia se ha producido por un adelanto en la fecha de la brotación de la viña motivado por un final del invierno e inicio de la primavera inusualmente cálidos. Dicha antelación se ha mantenido durante todo el desarrollo vegetativo de las cepas porque las temperaturas que han acompañado a las sucesivas fases de progreso de la vid hasta completarse han correspondido a las que caracterizan a cada estación del año.

Las abundantes lluvias acaecidas en invierno y en primavera han proporcionado a la tierra y a la viña las suficientes reservas hídricas para afrontar y completar todo el ciclo. Este año se ha caracterizado «por un esmerado y celoso trabajo de los viticultores en el campo para conseguir paliar los efectos negativos que pudieran provocar un exceso de precipitaciones».Como resultado, la alta presión de posibles afecciones en el viñedo ha sido controlada y la uva ha presentado un estado sanitario general excelente. En este sentido, el presidente del Consejo Regulador de la D.O. Navarra, David Palacios, ha comentado que «tras un año complicado de trabajo en el campo y en las bodegas para elaborar y comercializar nuestros vinos, empieza un nuevo ciclo con la llegada de la vendimia que renueva nuestras ilusiones y expectativas de futuro para los vinos nuevos que están por llegar de gran calidad». 
 

Un 8% por encima de la media en Cariñena
Aunque es pronto para hacer una estimación exacta, la D.O.P. Cariñena prevé que la vendimia de este año sea buena, tanto en cantidad como en calidad. Según los primeros estudios técnicos, podrían recogerse unos 89 millones de kilos de uva, casi un 8% por encima de la media de los últimos 10 años.

En algunos viñedos de la D.O.P. Cariñena se ha producido ya el cierre de los racimos y ha comenzado el envero (fase de maduración en la que las uvas pasan del color verde a tonalidades rojizas y azuladas, las tintas, y rubias y amarillas, las blancas), en zonas por debajo de 500 metros de altura y en las variedades más tempranas como ‘Tempranillo’, ‘Merlot’ o ‘Syrah’. La sanidad de la uva y el estado de los viñedos está siendo bueno.

La evolución de la climatología ha ayudado al buen desarrollo. Las lluvias acompañaron el comienzo de la brotación, a mediados del mes de marzo. El crecimiento de los pámpanos fue rápido, debido a las temperaturas cálidas de abril y mayo y a la abundante pluviometría. Y lo mismo ocurrió con el cuajado final, durante junio.

La D.O.P. Cariñena abarca una superficie total de 14.183,25 ha, repartidas en 14 municipios. En los últimos años, se han fomentado los cultivos en espaldera, lo que permite una recogida fácil y rápida con máquinas vendimiadoras. Así, un 75% de las uvas serán recogidas de esta forma y solo en una cuarta parte se hará de manera manual.
 

Buenas condiciones sanitarias de la uva en Valdepeñas
La vendimia en la D.O. Valdepeñas llevaba más de 2 millones de uva recogidos hasta el 1 de septiembre, tal como ha indicado la Denominación de Origen en un comunicado de prensa.

Hasta esa fecha eran 9 las bodegas que habían iniciado la campaña este 2020. 

Por tipos de uva, aproximadamente la mitad correspondían a uvas tintas y la otra mitad a uvas blancas autorizadas. Dentro de las tintas, se ha comenzado con ‘Merlot’, ‘Syrah’ y ‘Tempranillo’, mientras que las blancas ya recogidas han sido de ‘Chardonnay’, ‘Moscatel de Grano Menudo’, ‘Verdejo’ y ‘Sauvignon Blanc’. La ‘Viura’ y la ‘Airén’ estaban llegando en cantidades muy pequeñas.

Estos han sido los primeros datos de la campaña actual, iniciada hacia el 20 de agosto, de la cual se esperan los datos definitivos dentro de aproximadamente mes y medio, cuando se tenga toda la información de las aproximadamente 21.600 ha de viñedo inscritas destinadas a la elaboración de vinos con D.O. Valdepeñas, con rendimientos máximos, establecidos en el pliego de condiciones, de 7.500 kg/ha en variedades tintas y de 8.000 kg/ha en variedades blancas, cifras de las más bajas de todo el país.

La climatología en estos días de vendimia en la D.O. Valdepeñas es crucial, debido al contraste térmico de temperaturas que influye directamente de manera positiva en la maduración del fruto. A lo largo del año el conjunto de factores climatológicos, con lluvias en primavera y un verano seco y caluroso, ha propiciado una cosecha de buena calidad, ya que la uva está llegando a las bodegas en buenas condiciones sanitarias.
 

Maduración acelerada en Jumilla por las altas temperaturas
La vendimia comenzó a mediados del mes de agosto en algunas parcelas de la zona más meridional de la D.O.P. Jumilla. Las altas temperaturas de las últimas semanas previas, con varios días por encima de los 40º C y noches muy calurosas, han acelerado la maduración de las variedades más tempranas y han provocado que se tenga que adelantar la recolección en más de una semana. Parcelas de ‘Garnacha’ y ‘Syrah’, en variedades tintas, y de ‘Sauvignon Blanc’, en variedades blancas, alcanzaron las condiciones óptimas de madurez en esas fechas.

Esta campaña se estima que tendrá una producción de uva similar a la pasada, con perspectivas en torno a un 15% más de rendimiento que en 2019 y con una valoración excelente de la calidad. A principios de septiembre se ha generalizado la vendimia en el resto de la denominación y se han empezado a vendimiar las primeras parcelas de ‘Monastrell’.

Por su parte, el Consejo Regulador de la D.O.P. Jumilla aprobó las normas de campaña 2020/21 en el pleno celebrado a finales de junio, las cuales recogen los requisitos de obligado cumplimiento para bodegas y viticultores durante la vendimia, así como recomendaciones y plazos para la declaración de cosecha y producción. Además, con el objetivo de garantizar el cumplimiento de estos requisitos por parte de los operadores, el Órgano de Control del Consejo Regulador ha incorporado a su plantilla a 6 inspectores de campaña que se están encargando de los controles en campo y de entrada de uva en bodega.

Los rendimientos se rigen según el marco de plantación, siendo los máximos autorizados, en plantaciones de cultivo extensivo, de 5.000 kg/ha en variedades tintas, y de 5.625 kg/ha en variedades blancas. En plantaciones en cultivo intensivo, el máximo rendimiento permitido es de 8.750 kg/ha para variedades tintas y blancas.

En esta vendimia se están realizando esfuerzos extraordinarios contra la Covid–19; en este sentido, se han extremado las medidas de prevención e higiene, para evitar contagios y lograr que la actividad se desarrolle con la máxima seguridad para los trabajadores del campo y de las bodegas, y todo ello dentro de la mayor normalidad que la situación permite.
 

Alta incidencia de mildiu en Cataluña
La vendimia 2020 en Cataluña se ha avanzado entre cinco a diez días respecto al año pasado y, de manera general y en todas las DD. OO. de esta comunidad autónoma, con una cantidad inferior a la media debido a los daños graves provocados por la enfermedad del mildiu. Una situación directamente relacionada con el contexto de cambio climático en el que nos encontramos. Así, las condiciones climáticas de este último año, muy lluvioso y con temperaturas anormalmente altas, han sido diseñadas para una evolución perfecta de las oósporas de invierno de este hongo que ataca a los viñedos.

La afectación del mildiu en la viña en vegetación y en uva refleja diferencias según las variedades (‘Macabeo’, ‘Merlot’ y ‘Tempranillo’, son ejemplos de incidencia alta), pero principalmente según las zonas, el sistema de producción (incidencia más alta en ecológico que en convencional) y la estrategia de control fitosanitario (incidencia más baja en un mejor control preventivo y con operaciones de poda en verde).

La situación del mildiu ha sido compleja y, en viñedos con muchos daños en vegetación y en variedades y zonas tardías, podría verse afectada la maduración. En términos globales, se prevén pérdidas superiores al 20%, con áreas de más disminución de la cosecha: Penedès (entre 30–40%), Tarragona, Terra Alta, Priorat y Empordà (entre 35–45%).

Los servicios técnicos del INCAVI y de los Consejos Reguladores de las DD. OO. catalanas han indicado que la mayor parte de las variedades tempranas se han recogido durante agosto y, según la meteorología de los próximos meses, se piensa que la vendimia de las variedades tardías no se alargará más allá de principios de octubre, excepto en zonas de cultivo en altura.

Precisamente, para hacer frente a las consecuencias del ataque de la enfermedad del mildiu en los viñedos, el Departamento de Agricultura de la Generalitat de Catalunyadestinará un presupuesto en torno a los 13 millones de euros en ayudas que servirán para hacer frente a las consecuencias del ataque de esta enfermedad. Estas ayudas tendrán carácter de subvención y servirán para compensar las pérdidas económicas de las explotaciones vitícolas durante la campaña 2020/21 que hayan experimentado un decrecimiento del rendimiento medio de la declaración de cosecha de 2020 de un mínimo del 45% respecto de 2019 como consecuencia de la proliferación del mildiu en los viñedos debido a las condiciones meteorológicas.
 

Cosecha óptima prevista en Valdeorras
Godeval y Valdesil han sido las primeras bodegas amparadas bajo el sello de calidad del Consello Regulador de la D.O. Valdeorras, en la provincia gallega de Ourense, en iniciar los trabajos de recogida de la uva el 24 de agosto. El presidente del Consello Regulador, José Luis García Pando, ha señalado que espera que la «cosecha sea, un año más, óptima tanto en cantidad como en calidad de la uva, porque el estado fitosanitario de las vides es muy bueno».En este sentido, la previsión es que se puedan superar «los seis millones de kilos de uva recogidos», en una campaña que durará «entre seis y ocho semanas».

Desde el C.R.D.O. Valdeorras se ha instado a bodegueros y viticultores a estar atentos y vigilantes, y a cumplir los diferentes protocolos que las autoridades sanitarias dictaminen en relación a la realización de trabajos agrarios para «garantir la seguridad y salud de todas las personas que lleven a cabo tareas de recogida y procesado de la uva».
 

Producción normal en Alicante
El 4 de agosto comenzaron a recogerse los primeros frutos en la D.O.P. Alicante de variedades blancas en los parajes más al sur, los del parque natural de La Mata y Torrevieja.

Pocos días después otras variedades blancas como ‘Chardonnay’ o partidas de ‘Moscatel’ se recogieron en zonas aisladas del Vinalopó Medio y Alto. Y a mediados del mes de agosto se generalizó la recolección de moscateles en la subzona de la Marina Alta, especialmente en partidas centrales del valle del pop y alturas medias cercanas al mar. Para la producción de tintos se ha tenido que esperar a principios de septiembre.

La campaña se prevé con una producción normal que pueda rondar los cerca de 35 millones de kilos de uva. El año pasado entraron en las 42 bodegas certificadas poco más de 32 millones de kilos, un 5,26% más del anterior, y este año puede que el incremento sea similar, una producción que se considera estable en esta zona protegida.

Este año la cosecha ha venido precedida, especialmente, de una muy buena maduración y sanidad, y un excelente vigor en las plantas que recibieron eficaces lluvias en invierno y primavera. Incluso y dentro de esta tónica, la vendimia arrancó con un episodio de granizo el jueves 13 de agosto en Sax–Villena y que son la gran amenaza de los últimos años.

También, la campaña viene marcada por la crisis económica y sanitaria de la Covid–19 que ha paralizado vinos en las bodegas. Aunque la situación más crítica está en pensar cuál va a ser la evolución de la situación y la afección a estos nuevos vinos de la añada 2020.
 

Descenso del 25% en Somontano
El 11 de agosto comenzó la vendimia en la D.O. Somontano, siendo la primera en Aragón por contar con variedades de más pronta maduración que el resto de zonas vitivinícolas aragonesas. De hecho, la variedad blanca ‘Gewürztraminer’ es la que ha abierto esta campaña de recolección diez días antes del calendario habitual de vendimias en Somontano, que ha estado marcada por un año climatológico caracterizado especialmente por las abundantes precipitaciones que han supuesto un 40% más de lluvias que un año normal.

Se espera que la campaña concluya en las fechas habituales de fin de vendimia, en torno a las primeras semanas de octubre.

Con las previsiones de cantidades a recoger por parte de las veintinueve bodegas de la Denominación de Origen, Somontano calcula que se recogerán entre quince y quince millones y medio de kilos de uva, lo que supone en torno a un 25% menos que el año pasado, año que registró una de las cosechas más cuantiosas de la historia de la D.O. Esa alta cifra de 2019 sumada a los daños ocasionados por el pedrisco sufrido en una amplia zona el 29 de mayo y el 16 de junio, heladas primaverales puntuales y las consecuencias de las abundantes lluvias registradas que han favorecido el corrimiento fisiológico de la flor en algunas variedades de uva, son las causas que explican esa reducción de cosecha.

En esta vendimia, el Consejo Regulador de la D.O. Somontano destaca el valor del «intenso trabajo de los trescientos cuarenta y tres viticultores acogidos a la Denominación que durante todo el año han mimado a las viñas para que estas den, a partir de mañana, lo mejor de sí».
 

Mayor producción en Rias Baixas
La vendimia ha dado ya sus primeros pasos en la D.O. Rías Baixas. La buena meteorología reinante ha propiciado el comienzo de la presente campaña de un modo ordenado. El director técnico del Consejo Regulador, Agustín Lago, ha concretado que«en estos primeros días de campaña, de acuerdo con los datos declarados hasta el momento por las bodegas, se han recogido más de 1,34 millones de kilos de uva». El Informe de Estimación de Cosecha 2020 de la D.O. calcula una recogida de 37,5 millones de kg de uvas, un 15% más que en 2019. 

Un total de 30 bodegas han participado en este tímido inicio de la campaña. «A la vista del óptimo estado de maduración de la uva y la estabilidad atmosférica existente, la previsión es que la próxima semana se generalice la vendimia en todas las subzonas», ha indicado Agustín Lago. Precisamente el buen tiempo favorece que «los trabajos de recogida se vayan escalonando, de modo que las bodegas, tras minuciosos muestreos en campo para verificar el estado óptimo de maduración de la uva, determinen  el momento preciso para su recolección. Esos controles y ese rigor son fundamentales para elaborar vinos de la máxima calidad», ha explicado el director técnico del Consejo Regulador.

En la actualidad, este Consejo Regulador cuenta con 176 bodegas inscritas. La superficie de esta D.O. abarca 4.090 ha repartidas en 22.002 parcelas en las que trabajan 5.178 viticultores.
 

Adecuada maduración del fruto en la D.O.P Bullas
En la D.O.P. Bullas, en la Región de Murcia, ya han empezado las tareas de vendimia y todo está listo para continuar con ella hasta mediados de octubre. Con unos días de antelación la vendimia ha comenzado en algunas zonas de esta Denominación de Origen y con las variedades más tempranas. Desde las primeras fases de desarrollo de la planta, las temperaturas más suaves y humedades relativas altas, han propiciado el incremento de la presencia de oídio en algunos viñedos, pero los viticultores han estado atentos a los avisos y recomendaciones de los departamentos técnicos de las bodegas para la aplicación de tratamientos preventivos, resultando un control bastante eficaz de la enfermedad.

Un año particularmente lluvioso ha permitido un muy buen desarrollo de las viñas y disponibilidad de agua en el suelo, derivando en un buen desarrollo de la superficie foliar sin síntomas de estrés hídrico y una buena cantidad de cosecha; y un verano benévolo con el ciclo de madurez de las uvas, ya que exceptuando días puntuales, las temperaturas no han sido excesivamente elevadas y el tiempo se ha presentado bastante seco, han propiciado una adecuada maduración del fruto.

Desde el Consejo Regulador se destaca el buen estado sanitario de la uva, con previsión de una buena relación cantidad–calidad, que está llegando a su fase final de maduración con ausencia de lluvias y humedades, un ambiente seco y más bien cálido, que está evitando el riesgo de la aparición de focos deBotrytis.

Con el inicio del mes de septiembre, se han sucedido las primeras recolecciones de las variedades más tempranas como es el caso de las variedades blancas como la ‘Macabeo’, variedad principal de los vinos blancos de esta D.O.P. Durante el mes de septiembre se ha ido produciendo la vendimia para el resto de variedades blancas a las que han ido sumando las tintas más tempranas como ‘Syrah’ o ‘Tempranillo’, para llegar a la que acapara la vendimia, la ‘Monastrell’, variedad fundamental de los vinos tintos de la D.O.P. Bullas, que se produce en último lugar y que se extenderá hasta mediados de octubre en los viñedos de mayor altura.

Esta nueva campaña se estima que tendrá una producción de uva ligeramente mayor respecto a la de la campaña pasada (alrededor de un 15% más que en 2019), lo que sitúa la producción en torno a 4.300.000 kilos, según estimaciones del Consejo Regulador de la D.O.P. Bullas.
 

Retirada de la cuota de cosecha en la D.O.P. Yecla
La crisis del coronavirus está provocando graves daños a las economías de muchos países, y el sector del vino ha sido uno de los más castigados, sobre todo por el cierre del canal HORECA durante el estado de alarma en nuestro país. Por esta razón, el órgano de gestión de la D.O.P. Yecla ha decidido retirar la cuota de cosecha de 2020 a los viticultores, tras los aplazamientos y la flexibilidad que ya se habían ido aprobando previamente.

Esta medida se ha tomado tras realizar una comparativa en la comercialización del primer semestre del 2020 con el año anterior. Mientras que en 2019 se comercializaron 3.431.824 de litros, este año la cantidad ha sido de 2.198.550 litros, lo que supone una reducción del 35,9%, dato que demuestra que efectivamente el sector está siendo golpeado por la crisis y que salir adelante exigirá un enorme esfuerzo colectivo.

Respecto a la vendimia, desde la D.O.P. Yecla han anticipado que se prevé una buena calidad de la uva, así como una producción en torno al 5–15% mayor a la del año pasado, dentro de la media registrada durante la última década.

La vendimia de las variedades blancas se ha adelantado entre 10 y 15 días en relación al 2019. 

El sector del vino en Yecla, como en muchas zonas, se encuentra ante un año incierto, pero confía en la calidad de la uva y sus vinos para hacer frente a los retos a los que se enfrenta.
 

Adelanto de dos semanas en Bizkaiko Txakolina
La vendimia 2020 de la D.O. Bizkaiko Txakolina ha dado comienzo oficialmente el 11 de septiembre, adelantándose dos semanas respecto al calendario habitual, debido a las buenas condiciones de maduración que presentan los viñedos después de una primavera y un verano con una climatología muy favorable. Los primeros cálculos prevén que la cosecha de este año será ligeramente superior a la del año pasado, en el que se recogieron 2.279.000 kg de uva. En este sentido, debido a la Covid–19, el Consejo Regulador ha reducido para a 11.500 kg el rendimiento máximo por ha, en lugar de los 13.000 kg que señala el Reglamento de la D.O.

La vendimia se desarrollará por espacio aproximado de un mes siguiendo el Protocolo de Prevención contra la Covid–19 desarrollado por el Consejo Regulador de acuerdo con las directrices generales marcadas por el Departamento de Desarrollo Económico e Infraestructuras, el Departamento de Salud del Gobierno vasco, Osakidetza y Osalan, sobre el que han trabajado tanto el Consejo Regulador como todas las bodegas de la D.O.

En cumplimiento de este protocolo, todas las personas que participen en las tareas de la vendimia deberán someterse a pruebas PCR en los OSIs de Barrualde–Galdakao, BilbaoBasurto, Ezkerraldea–Enkarterri–Cruces, y Uribe, que abarcan las distintas ubicaciones geográficas de las bodegas de la Denominación de Origen.

Además de las pruebas PCR, el protocolo contra el Covid–19 contempla una serie de medidas que se deberán cumplir tanto en los trabajos en el viñedo como en la bodega.
 

Descenso del 6,8% en el Marco de Jerez
Aunque a mediados de septiembre aún permanecían operativos algunos lagares, a la espera de pequeñas cantidades de uva en proceso de asoleo, desde el Marco de Jerez se ha indicado que la vendimia estaba prácticamente concluida en sus Denominaciones de Origen (Jerez–Xeres–Sherry, Manzanilla de Sanlucar de Barrameda y Vinagre de Jerez). Las 32 bodegas de elaboración inscritas en el Consejo Regulador en la presente campaña han recibido finalmente –a la espera del cierre definitivo– algo más de 53,4 millones de kilos de uva, lo que representa una cantidad un 6,8% inferior a los 57,3 millones del año pasado. Hay que recordar que la de 2019 fue también una vendimia corta, con una media de menos de 8.400 kg/ha, muy lejos de los 10.500 kg que son la producción media en los viñedos del Marco. Todo indica que la producción media de los viñedos en producción no va a llegar este año ni a los 8.000 kg/ha.

Según ha indicado el Consejo Regulador, las razones de esta baja producción hay que buscarlas en las condiciones meteorológicas que han presidido el año agrícola, con un otoño y un invierno muy seco, a excepción de algunos temporales cortos en el período navideño. En total, la pluviosidad ha rondado los 500 l/m2, muy por debajo de los 600 habituales. Las temperaturas suaves registradas en febrero provocaron un adelanto de la brotación, con los consiguientes riesgos para las yemas incipientes si volvían los fríos antes del fin del invierno. Hasta principios de primavera no llegaron las lluvias, que fueron muy abundantes; ello hizo modificar las perspectivas negativas que auguraban la prolongada sequía, pero tuvo un impacto muy significativo sobre el propio ciclo de la planta. Los viticultores tuvieron que emplearse a fondo ante los riesgos de oídio y mildiu, enfermedades que se ven muy favorecidas por estas condiciones meteorológicas. 

Ya en el verano el mes de julio fue extraordinariamente caluroso, lo que contribuyó a mantener el adelanto sobre las fechas habituales. En todo caso, la tónica general era de estados muy disparejos en el fruto, a veces incluso dentro de la misma finca. 

Finalmente, el 5 de agosto comenzó a cosecharse la variedad ‘Palomino’ para elaboración de vinos protegidos. Curiosamente el pago de Macharnudo fue el que dio el pistoletazo de salida a la vendimia de Jerez, cuando habitualmente son otros pagos más al interior, como Gibalbín, los primeros en cosecharse. Si las perspectivas en esos momentos eran de una cosecha similar o incluso superior a la de 2019, a medida que se materializaba la vendimia se confirmaba una producción inferior. Las temperaturas más suaves de agosto han determinado graduaciones no demasiado altas, especialmente en las localidades costeras, donde además la aparición de brotes puntuales de botrytis ha terminado de complicar la situación. En el lado positivo hay que mencionar que, a pesar de las circunstancias especiales de este año como consecuencia de la Covid–19, las medidas adoptadas por viticultores y bodegas han determinado que no se haya reportado ningún contagio ni en el personal agrícola ni en el de los lagares. En definitiva, «concluye una campaña complicada para el Marco de Jerez, y ya está el mosto fermentando en las bodegas de elaboración a la espera de su paso, a partir de enero, a las bodegas de crianza».
 

Contratos tipo homologado de compraventa de uva y vino
Por otra parte, la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) ha informado que ha puesto a disposición de todos los operadores para esta campaña 2020/21 el contrato tipo homologado de compraventa de uva con destino a su transformación en vino, por un lado, y el contrato tipo homologado de compraventa de vino, por otro. 

Estos nuevos modelos han sido reconocidos por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) a través de las órdenes APA/770/2020 y APA/771/2020, publicadas este 6 de agosto por el Boletín Oficial del Estado. Ambos contratos son de carácter voluntario, pueden ser utilizados en todas las tipologías y orígenes (con o sin DOP/IGP) tanto de uva como de vino y, además, están disponibles para ser usados en transacciones puntuales o para contratos de abastecimiento continuo, en el caso del vino, con lo que se dotaría de mayor estabilidad a las producciones y a los mercados.

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El Consejo Comarcal de la Terra Alta, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Terra Alta, situada en el sur de Cataluña, y Unió de Pagesos han acordado que, para la próxima campaña de la vendimia en la Terra Alta, las necesidades de contratación se cubran con personas de la misma comarca, priorizando la proximidad de los trabajadores, una decisión que cuenta asimismo con el apoyo de los Servicios Territoriales de Agricultura en las Terres de l’Ebre. Este hecho, junto con el acuerdo de no abrir los alojamientos que se suelen habilitar para alojar los temporeros, se ha tomado en una reunión, mantenida online, con el objetivo de afrontar la vendimia con las máximas garantías de seguridad sanitaria para mejorar el control de la pandemia de la Covid–19 y, a la vez, evitar riesgos de contagio.

Para gestionar esta campaña con contratación de proximidad, tanto Unió de Pagesos como el Consejo Comarcal de la Terra Alta tienen bolsas de trabajo específicas del sector agrario a disposición tanto de los agricultores como de entidades que necesiten contratar personal durante la vendimia, que en la Terra Alta tiene su punto álgido en septiembre. Por otra parte, las personas interesadas también podrán dirigirse a las oficinas del Consejo Regulador que derivará estas peticiones a las bolsas mencionadas. El sector ha previsto una necesidad de mano de obra de entre unos 150 y unos 200 jornaleros.

Los agentes implicados en este acuerdo destacan, además, que la contratación de proximidad puede favorecer la contratación de personas que se hayan quedado sin trabajo a causa de la crisis derivada de la Covid–19.

Tanto la administración, como el Consejo Regulador de la D.O. Terra Alta  y Unió de Pagesos consideran que es primordial que todos los agentes que intervienen en la campaña de la vendimia en la Terra Alta puedan desarrollar su labor con la máxima normalidad y el menor riesgo posible, y recuerdan que, para que sea así, todos deben cumplir estrictamente las indicaciones de las autoridades sanitarias, así como seguir las guías y recomendaciones de seguridad y prevención establecidas.

Para mayor información sobre las bolsas de trabajo: sct@agroxarxa.com o http://treball.joveterraalta.org/apartat-de-la-borsa-de-treball-per-feines-agricoles-i-ramaderes

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La vendimia de 2020 será de esas que recordaremos toda la vida según los representantes de la D.O. Binissalem. Complicada por la situación creada por la Covid–19, con las bodegas llenas de vino por la bajada de ventas, mucha incertidumbre a medio plazo, con ayudas a la vendimia en verde y al almacenamiento y una meteorología que, en algunas viñas y zonas, no ha sido del todo benévola con la sanidad de la uva. Ahora iniciamos el mes de agosto, caluroso y húmedo, y la cuenta atrás para el inicio de la campaña de vendimia 2020.

Pero como ya es conocido, las nuevas situaciones provocan cambios, por eso el C.R.D.O. Binissalem, para esta campaña, ha puesto en marcha un programa para gestionar la vendimia. Con este sistema digital, tanto bodegas como viticultores de la D.O. Binissalem dispondrán de un usuario personal para introducir las entradas de uva en las bodegas de la D.O. Binissalem y, también, las entregas que hagan los viticultores a otras bodegas o particulares.

El sistema permite controlar el rendimiento máximo por hectárea de forma automática y generar las declaraciones de vendimia del viticultor, y de entrada de uva de la bodega, evitando duplicar registros y facilitar las comprobaciones al Consejo Regulador.

Varias son las razones que han motivado la ejecución de este proyecto:
Evitar desplazamientos innecesarios de todos los viticultores a la oficina del Consejo Regulador.
Reducir registros, evitando duplicidades.
Optimizar el control de la producción.
Mejorar la gestión de las estadísticas del registro de viticultores, de viñedos y de la producción.

Esta es una iniciativa propia del C.R.D.O. Binissalem, pero un primer paso hacia un registro único, reclamado por las dos DD. OO. y por la I.G.P. VTM a la Consejería de Agricultura, para controlar el registro de viñedos y la producción de manera global.

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Aunque es pronto para hacer una estimación exacta, la Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) Cariñena ha anunciado que prevé que la vendimia de este año sea buena, tanto en cantidad como en calidad. Según los primeros estudios técnicos, podrían recogerse unos 89 millones de kilos de uva, es decir un 7,9% por encima de la media de los últimos 10 años.

En los campos de esta Denominación se ha producido ya el cierre de los racimos y desde este mes de julio ha comenzado el envero en zonas por debajo de 500 metros de altura y en las variedades más tempranas como ‘Merlot’, ‘Tempranillo’ o ‘Syrah’. «La sanidad de la uva y el estado de los viñedos es bueno», según han apuntado desde la D.O.P.

Además, la evolución de la climatología ha ayudado al buen desarrollo. Así, «las lluvias acompañaron el comienzo de la brotación, a mediados de marzo. El crecimiento de los pámpanos fue rápido, debido a las temperaturas cálidas de abril y mayo y a la abundante pluviometría. Y lo mismo ocurrió con el cuajado final, en junio».

Actualmente, la D.O.P. Cariñena abarca una superficie de 14.183,25 hectáreas, repartidas por 14 municipios, y la previsión es que la vendimia comience de forma general a mediados del mes de septiembre. En los últimos años, se han fomentado los cultivos en espaldera dentro de la Denominación, lo que permite una recogida fácil y rápida con máquinas vendimiadoras. De esta manera, «un 75% de las uvas serán recogidas de esta forma y solo en una cuarta parte se hará de manera manual». 

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Cinco expertos de Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Chile y Argentina han debatido sobre la difícil situación que ha afrontado el sector vitivinícola en los últimos tres meses en el seminario web ‘¿Qué nos enseña la gestión de la vendimia en el hemisferio sur durante la crisis de la Covid–19?, organizado por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). Moderado por el portugués Antonio Graça, secretario del Grupo de expertos ‘Desarrollo Sostenible y Cambio Climático’ de la OIV, ha contado con la participación de 518 asistentes de 46 países.

Los ponentes en este seminario online han sido Tony Battaglene, director ejecutivo de Australian Grape and Wine Incorporated (AGW); Jeffrey Clarke, director general de Asuntos Jurídicos de New Zealand Winegrowers; Yvette Van Der Merwe, directora ejecutiva de South Africa Wine Industry Information and Systems (SAWIS); Aurelio Montes, presidente de Vinos de Chile, y Daniel Rada, director del Observatorio Vitivinícola Argentino. Todos ellos han expuesto planteamientos y experiencias muy reveladores para las personas que tengan que vendimiar dentro de unos meses en el hemisferio norte.
 

Respuesta de los gobiernos
En Nueva Zelanda, el sector vitivinícola y el gobierno han colaborado estrechamente. Según ha explicado Jeffrey Clarke, el gobierno neozelandés «ha respondido de forma muy eficaz y ha demostrado confianza en el sector», lo que ha permitido concluir la campaña con éxito. En palabras de Clarke, vendimiar y vinificar bajo las estrictas medidas que imponía el confinamiento para evitar la transmisión de la Covid–19 ha sido «muy difícil, pero posible». Pese al evidente éxito de la gestión, se ha observado «cierta reducción en el volumen de la cosecha en los casos en los que no fue posible la vendimia manual», así como «un aumento considerable de los costes y el estrés».

En Australia ha sido fundamental «contar con una única fuente oficial de información». Tony Battaglene ha señalado que AGW ha actuado como interlocutor ante los medios y el gobierno en relación con las medidas tomadas. En su opinión, «sin dichas medidas, no habría sido posible mantener las empresas abiertas y terminar la vendimia».

Según Battaglene, el flujo de mano de obra, mercancías y suministros del sector vitivinícola australiano se ha mantenido durante la crisis de la Covid–19 gracias a la adopción de varias medidas, en particular, planes de gestión de riesgos; protocolos de limpieza, higiene y adecuada disponibilidad de productos desinfectantes; distanciamiento social y trabajo por turnos y aplicación de protocolos de trazabilidad.

Asimismo, ha subrayado la importancia de las herramientas digitales, que han permitido la celebración de catas virtuales, eventos vitivinícolas en la red y visitas enoturísticas en realidad virtual. A pesar de ello, ha mostrado su preocupación por el futuro. Al respecto ha señalado que «las verdaderas consecuencias económicas están por llegar. En muchas pequeñas empresas, todavía no han pasado lo peor. Con la recesión, las cifras del empleo tardarán en volver a los valores anteriores a la pandemia, y la confianza de empresas y consumidores tardará mucho en recuperarse».

En Sudáfrica, desde el inicio de la pandemia y hasta el 23 de marzo, la vitivinicultura no estuvo incluida entre las actividades agrícolas esenciales. Este hecho, unido a la prohibición de vender bebidas alcohólicas, ha complicado la situación del sector en el país. El 26 de marzo, «las actividades de cosecha y conservación se incluyeron entre las actividades esenciales para evitar pérdidas de productos agrícolas primarios», ha subrayado Yvette van der Merwe.
 

La previsión es fundamental
Daniel Rada ha analizado cómo ha afrontado el sector vitivinícola argentino la crisis de la Covid–19 y ha enumerado las medidas aplicadas. Al principio de su intervención, Rada ha alertado al hemisferio norte sobre la importancia de la previsión. Entre las medidas adoptadas durante la crisis, ha destacado la utilización de herramientas digitales como elemento clave para mantener la actividad; aumento de la proporción de uso de la tecnología disponible; difusión de información entre todos los integrantes de la cadena industrial; concesión de préstamos gubernamentales para sufragar los gastos laborales de las bodegas, y mantener las tasas de empleo, formación y enseñanza.

Por su parte, Aurelio Montes ha comentado que, en febrero, cuando comenzó la crisis sanitaria, en Chile ya se estaba recogiendo uva blanca. En marzo, ante la gravedad de la pandemia, se aceleró el proceso. Ante la posibilidad de que se empezaran a tomar medidas, la asociación Vinos de Chile celebró varias reuniones con autoridades chilenas para exponer la importancia de garantizar la movilidad de los trabajadores durante el período de vendimia. Según Montes, era primordial evitar que se detuviera la actividad en los viñedos. «Las autoridades se mostraron receptivas y entendieron que obstaculizar en exceso la movilidad de los trabajadores tendría graves repercusiones. Seguimos trabajando, pero aplicamos medidas para garantizar la seguridad de los trabajadores: distanciamiento social, mascarillas, guantes, lavado de manos, turnos de trabajo, etc.», ha destacado el experto.

Montes ha señalado que «la vendimia terminó la tercera semana de abril, cuando el número de casos en Chile era muy pequeño». Por lo que se refiere a las consecuencias de la crisis, el problema estaba más en la parte comercial, con el descenso de las ventas del canal Horeca. Aurelio Montes cree que «las ventas online compensaron un poco la escasez de ventas en Horeca, que representan un 75% del total de nuestras ventas. Por suerte, la situación va mejorando en el hemisferio norte y en China, un mercado importante para nosotros».
 

La transparencia, la planificación y la coordinación son claves
El moderador, Antonio Graça, ha abierto el apartado de conclusiones subrayando la importancia de la transparencia en la gestión de la crisis de la Covid–19, uno de los argumentos del ponente neozelandés, Jeffrey Clarke, para añadir que «la transparencia en todos los procesos, no solo durante esta crisis, sino también en previsión de cualquier otra, infunde confianza a todos los agentes y partes interesadas de la cadena de valor». En este sentido, Graça ha recordado una de las claves apuntadas por la sudafricana Yvette van Der Merwe, la coordinación, «además de una buena planificación, es esencial la coordinación de todos los agentes. De ella puede depender el éxito o el fracaso de cualquier intento de solución».

En el seminario se ha puesto de relieve que la coordinación de todos los agentes del sector es muy importante. Se necesitan mecanismos y herramientas de comunicación claros para transmitir el mensaje de que el sector vitivinícola es esencial y desempeña un papel relevante en la vida de las zonas rurales, desde el punto de vista del empleo, la actividad económica, el paisaje, etc. Por ello es necesario coordinarse con los gobiernos para garantizar, por un lado, la continuidad de las operaciones durante la crisis y, por otro, el apoyo financiero e institucional posterior a esta, para que las empresas puedan recuperarse de sus consecuencias.

En este punto, se ha comentado que la OIV debe seguir siendo un socio estratégico de los gobiernos. La Covid–19 ha puesto de manifiesto que esta entidad tiene los medios para desempeñar un papel clave para gestionar la crisis. En primer lugar, se debe reforzar y difundir el mensaje de que el sector vitivinícola desempeña un papel fundamental. En segundo, el intercambio de experiencias e información ante crisis o cambios tecnológicos puede facilitar la adaptación de los gobiernos y los agentes del sector a las nuevas circunstancias.
 

Impulso para la digitalización
Sobre la digitalización el moderador del seminario ha indicado que «teníamos un montón de herramientas digitales a nuestra disposición, pero nos faltaba un buen motivo para empezar a usarlas. Ahora que en el hemisferio sur han dado el paso por la crisis, se seguirán utilizando». Y ha añadido que «es muy importante que en el hemisferio norte nos demos cuenta de que existen alternativas que no empleamos, no porque no sean buenas o carezcan de valor, sino porque estamos acostumbrados a hacer las cosas siempre de la misma manera y tendemos a resistirnos al cambio. Un esfuerzo coordinado para vencer esta inercia es un punto a favor para salir de la crisis en buenas condiciones».

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El Servicio de Certificación de la Denominación de Origen Utiel–Requena ha presentado el informe anual de la cosecha 2019, en el cual se indica que se han recolectado 212 millones de kg de uva en esta D.O., lo que supone un descenso en torno al 5% con respecto a la vendimia 2018. En resumen, ha habido mermas en todas las variedades, salvo en la variedad ‘Bobal’, que ha tenido un incremento del 2% con respecto a la campaña anterior.

En el análisis de la climatología, «ha sido un año ligeramente más lluvioso que la media, con 433 l/m2 (la media son 390 l/m2)». Han destacado por encima del resto los meses de octubre de 2018 y abril de 2019, que fueron muy lluviosos.

En cuanto al ciclo vegetativo, «la brotación fue algo más retrasada de lo normal debido a que el mes de abril fue lluvioso y fresco». Esta comenzó a principios de mayo y de manera homogénea y con buen desarrollo, sin heladas primaverales. El envero se retrasó un poco respecto del año anterior, aunque dentro de lo normal (primeros–mediados de agosto). La maduración fue lenta, alargándose hasta mediados-finales de septiembre.

El verano, algo seco al principio y no excesivamente caluroso, provocó un retraso de la maduración. La vendimia de variedades blancas para vino tranquilo comenzó en la zona más cálida a mediados de septiembre, y las bodegas, en general, esperaron para vendimiar las uvas tintas a la tercera y última semanas de septiembre. La vendimia se alargó hasta mediados o finales de octubre, ya en la zona más alta. En cuanto a la sanidad de la uva, la cosecha entró en bodega en buen estado fitosanitario. El presidente de la D.O. Utiel–Requena, José Miguel Medina, ha manifestado que «con estos datos y gracias a la labor de viticultores, enólogos y bodegueros, conseguiremos unos excelentes vinos en esta cosecha».

 

Buena calidad en Somontano
Por su parte, la vendimia de la D.O.P. Somontano se ha caracterizado por la calidad con la que han llegado las quince variedades de uva a las bodegas de la zona. La vendimia comenzó el pasado 22 de agosto con la recogida de los primeros kilos de la uva blanca ‘Chardonnay’ y concluyó a finales de octubre con la recogida de los últimos kilos de la uva tinta ‘Moristel’. La campaña se ha cerrado con 21.041.993 kilos de uva, un 12% más que la recogida en 2018.

Por variedades, en el caso de las blancas, ‘Chardonnay’ ha sido la de la que más cantidad se ha recogido con 3.939.908 kilos. Tras ella, ‘Gewürztraminer’, con 1.248.160; ‘Sauvignon Blanc’, con 466.190; ‘Macabeo’, con 331.310; ‘Garnacha Blanca’, con 243.820; ‘Riesling’, con 195.180 y ‘Alcañón’, con 6.565. En tintas, ‘Cabernet Sauvignon’ sigue siendo la mayoritaria con 5.028.186 kilos recogidos. Le siguen ‘Merlot’, con 4.440.138; ‘Tempranillo’, con 1.981.139; ‘Syrah’, con 1.527.202 kg; Garnacha Tinta, con 1.242.010; ‘Moristel’, con 220.540 kg, ‘Parraleta’, con 98.185 y ‘Pinot Noir’, con 73.460 kilos.

La campaña de vendimia se ha desarrollado sin incidencias destacables lo que ha conllevado que la uva haya llegado a las bodegas en un excelente estado sanitario.

A modo de balance, la presidenta de la D.O.P., Raquel Latre, ha señalado estar «muy satisfechos este año: por cómo ha ido la vendimia y por cómo ha transcurrido todo el año en el viñedo que es, al final, lo que marca el resultado. La uva que hemos recogido tiene el equilibrio idóneo para elaborar los grandes vinos que esperamos tenga esta añada 2019».

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La comarca barcelonesa del Alt Penedès y la localidad valenciana de Requena acogieron el 5 de septiembre las movilizaciones de los viticultores contra los bajos precios percibidos por la uva y el vino base para la elaboración de vino y de cava.

Así, unos 500 viticultores y unos 300 tractores participaron en la jornada de paro de la vendimia y de movilización convocada por Unió de Pagesos (UP), Jóvenes Agricultores y Ganaderos de Cataluña (JARC) y la Asociación de Viticultores del Penedès (AVP) en el Alt Penedès. Estas tres entidades hicieron un llamamiento para detener la vendimia y no entregar uva a las bodegas, ante el anuncio de las bodegas más grandes de recortar un 28% los precios en origen, volviendo a cotizaciones de dos décadas atrás, en concreto de 1998.

La movilización, bajo el lema ‘Precios justos para la uva y el vino base para vino y cava. Para la agricultura y el territorio’, comenzó con una concentración a las 9 h junto al Cementerio de Sant Sadurní d’Anoia, para iniciar la marcha hacia las sedes de empresas elaboradoras e instituciones (Cavas Codorníu, Cavas Freixenet y Ayuntamiento de Sant Sadurní d'Anoia). Posteriormente, se desplazaron a la localidad vecina de Vilafranca del Penedès, donde se dirigieron a la bodega Segura Viudas, al Ayuntamiento de la localidad, al Consejo Regulador del Cava, a Bodegas Torres y a la Bodega García Carrión.

Los representantes de UP, JARC y AVP leyeron un manifiesto conjunto en el que recordaron los problemas que sufre el sector, ligados al dominio de las compañías elaboradoras que mueven más volumen, que determinan el precio y los parámetros de producción sin ningún compromiso con los productores y el territorio, y pensando solo en la rentabilidad económica inmediata. Asimismo, los convocantes de la han destacado que el vino y el cava son productos ligados al territorio y han pedido la implicación de todos para no correr «un grave peligro de deslocalización». Además, han reclamado a las empresas que «apuesten inequívocamente por la calidad para no caer en la banalización del producto».

En el manifiesto, las tres entidades han hecho hincapié en que «unos precios tan bajos hunden el prestigio de las denominaciones de origen, dado que no hay prestigio sin un precio digno y justo para todos», y han exigido el compromiso de todos los operadores para contribuir a prestigiar el producto de las denominaciones de origen catalanas. En este sentido, han exigido a las administraciones, incluida la local, que garanticen el equilibrio territorial y intercedan ante las empresas; el Ministerio de Agricultura, que limite la inscripción de nuevas hectáreas de viñedo en la D.O.P. Cava, y el Departamento de Agricultura, que contribuya a plantear medidas para lograr un equilibrio entre la oferta y la demanda. Por lo que se refiere a las grandes empresas compradoras, los manifestantes reclamaban que den un valor adecuado al trabajo de los viticultores y el producto que les ofrecen, ya que su margen comercial no se puede incrementar poniendo en riesgo la viabilidad de las explotaciones que les ofrecen una materia prima de calidad para elaborar el producto final.

 

El sector valenciano también sale a la calle
Por su parte, doscientos tractores y cerca de un millar de personas vinculadas directa o indirectamente al sector vitivinícola valenciano salieron a las calles de Requena para reclamar unos precios dignos de la uva destinada a la elaboración tanto de vinos como de cavas. Las principales organizaciones agrarias y cooperativas del colectivo –la Coordinadora Campesina del País Valenciano–COAG, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA–ASAJA) y La Unió de Llauradors i Ramaders, con el apoyo de la Federació de Cooperatives Agro–alimentàries de la Comunitat Valenciana– unieron sus fuerzas a la hora de convocar esta manifestación y tractorada durante la cual alertaron de que, si se confirman los precios a la baja que a día de hoy están ofreciendo las grandes bodegas, los productores valencianos sufrirán unas pérdidas económicas superiores a los 28 millones de euros, de los cuales cerca de 7,5 millones corresponden al sector del cava de Requena.

Entre las reivindicaciones del colectivo cabe destacar la solicitud a la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA), órgano dependiente del Ministerio de Agricultura (MAPA), y a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para que ponga en marcha una campaña especial de investigación sobre las grandes bodegas a fin de sancionar posibles acuerdos de precios; el cumplimiento estricto de la ley de mejora del funcionamiento de la cadena alimentaria; agilizar los protocolos de exportación a nuevos mercados; mejorar el control de entradas de plagas y enfermedades de las plantas de vivero; reivindicar y poner en valor la singularidad de la D.O.P. Utiel–Requena, D.O.P. Alicante y D.O.P. Valencia.

El sector vitivinícola valenciano también exige el establecimiento de unas tarifas eléctricas para el riego de apoyo y las bodegas en las que se les facture por la energía utilizada, se permita realizar dos modificaciones al año de la potencia contratada y establezca un IVA reducido al regadío. Igualmente, pide un gasoil adaptado a las necesidades del sector agrario y ganadero; evitar las pérdidas de fondos comunitarios del Plan de Apoyo al Sector Vitivinícola de España (PASVE) y el desarrollo y composición de los Planes de Desarrollo Rural de la nueva PAC que apoyen realmente al medio rural y sus habitantes; incrementar el presupuesto para la investigación con el objeto de erradicar las enfermedades de la madera en la viña; potenciar la promoción del consumo de vinos y cavas; controlar la superpoblación de fauna salvaje y flexibilizar las normas del seguro agrario para facilitar indemnizaciones por este tipo de daños; y exigir al MAPA que haga su labor para fortalecer y cohesionar Agroseguro a través del control de las subidas indiscriminadas de las primas.

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