vendimia

Teresa Jordà, consellera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Catalunya, acompañada del director general del Instituto Catalán de la Viña y el Vino (INCAVI), Salvador Puig, se ha reunido, en la sede de esta última entidad en Vilafranca del Penedès, con representantes de Unió de Pagesos (UP), JARC y la Asociación de Viticultores del Penedès (AVP), de la Federación de Cooperativas Agrarias de Cataluña (FCAC), el Instituto del Cava, así como de las principales empresas elaboradoras, para encontrar una salida a la crisis provocada por el bajo precio que las grandes bodegas pretenden pagar por la uva de esta temporada.

Al final y pese a la voluntad de todas las partes, la situación sigue encallada y UP, JARC y la Asociación de Viticultores del Penedés, ante la falta de una solución en firme, han decidido mantener la convocatoria de huelga para el próximo 5 de septiembre, en la que no cosecharán ni entregarán uva a las bodegas en protesta por los bajos precios a los productores.

A pesar de no lograr ninguna solución en firme para la presente campaña, los representantes de los productores celebran el apoyo mostrado por la consellera Jordà y su compromiso con el fin de estudiar medidas para lograr un equilibrio entre la oferta y la demanda, flexibilizar los compromisos que dependan del Departamento y que emanen de situaciones de desequilibrio y para hacer cumplir las medidas propuestas ara las DD. OO. que dependan del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

Por su parte, la consellera se ha mostrado muy satisfecha del encuentro, que según ha manifestado ha permitido «conjurarnos productores y elaboradores a trabajar juntos por el mundo del cava y por el país» y ha mostrado la voluntad del Departamento y de todas las partes de poner todos los medios al alcance para evitar que se vuelva a dar la actual situación. Asimismo, cabe señalar que Teresa Jordà ya ha solicitado una reunión con representantes del MAPA, como corresponsable de esta situación, para pedirles la limitación de nueva superficie, y otras medidas que podrían contribuir a mejorar la situación del sector del cava.

Finalmente, los participantes en la cumbre de Vilafranca del Penedès se han emplazado a una nueva reunión que se celebrará el próximo mes de noviembre, una vez finalizada la vendimia, y cuando ya se dispongan de todos los datos derivados la misma.

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La bodega Juvé & Camps ha comenzado la quinta vendimia de sus 271 hectáreas de viña ecológica en propiedad con la recolección de la variedad chardonnay, que augura una muy buena campaña por el excelente estado sanitario de la uva, a la que ha seguido pinot noir, y posteriormente seguirán macabeo, xarel·lo y parellada, que se recolectarán a partir del mes de septiembre. De la misma forma que la chardonnay, todas estas variedades vaticinan una excelente vendimia.

Pep Jiménez, director de viticultura de la compañía, ha señalado que «una maduración más lenta de la uva, respecto al año anterior, ha propiciado un inicio más tardío de la cosecha y ha ayudado a obtener un muy buen equilibrio entre la graduación y la acidez de esta variedad. En un año vitícola prácticamente seco, dos lluvias oportunas registradas a principios de julio y de agosto, con 40 y 20 litros/m2, respectivamente, pronostican una cosecha excepcional». La producción está siendo equilibrada en volumen, con un ligero incremento respecto a 2018.

Por segundo año consecutivo, la bodega está aplicando viticultura de precisión, la última tecnología en teledetección realizada con drones que permite conocer al detalle el estado sanitario de cada parcela de viña.

Juvé & Camps ha indicado en un comunicado que, igual que en la campaña anterior, el precio de compra se sitúa entre los 0,60€ y 0,75€ por kilo de uva ecológica y recogida a mano, uno de los más altos del sector. Esta uva, adquirida para garantizar el suministro de cava de la compañía, sigue los mismos controles rigurosos y criterios de calidad que la cultivada y vendimiada en las fincas de la propiedad.

La bodega ha comentado que consolida su proyecto ecológico, «gracias a una producción sostenible que respeta el medio ambiente en todos sus procesos, protegiendo y cuidando cada una de las variedades para garantizar su máxima expresión».

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La vendimia de este año en nuestro país puede rondar entre los 39 y los 40 millones de hectolitros, según los datos facilitados tanto por Cooperativas Agro–alimentarias de España como por la Unión de Uniones, cifra que puede suponer un descenso de algo más del 20% en relación a la campaña anterior.

Cooperativas Agro–alimentarias ha señalado en un comunicado que la práctica totalidad de las Comunidades Autónomas obtendrán un descenso, más acentuado en el centro y el sur peninsular que en el Levante y el tercio norte, estas regiones menos afectadas por la sequía; aunque esta cifra estará muy condicionada por la principal Comunidad Autónoma productora que es Castilla–La Mancha, donde se prevé una cosecha de 21 millones de hectolitros, frente a los 29,08 millones de hl de vino y mosto del año anterior (–27,3%).

Los otros dos principales países de la UE tampoco presentan buenas producciones, según ha indicado la Unión de Uniones. El caso de Francia estaría en torno a los 43 millones de hl, una cantidad inferior a su media de los últimos años si se descuenta la excepcionalmente mala del 2017. También Italia volvería a sus niveles medios de alrededor de 49–50 millones de hl y, en definitiva, todo ello dejaría la cosecha europea en valores de unos 165 millones de hl, un –11% menos que la campaña pasada que se rozó el récord de este siglo con 189,1 millones de hl de vino y mosto.

Unión de Uniones considera que la campaña 2019/20 no debe ser especialmente problemática, «salvo que artificialmente se busque crear problemas». En este sentido a la sectorial vitivinícola de Unión de Uniones le llama poderosamente la atención los anuncios que, incluso desde algunas organizaciones agrarias, se han hecho de «ruinosas» caídas del precio de la uva o de que se va a llegar a unos «precios hundidos» y considera que no juegan en favor de los intereses de los viticultores, sino todo lo contrario.

«Es innegable que en el vino sin indicación geográfica tenemos desequilibrios del mercado», apuntan desde la organización, «pero no se debe andar jugando a culpabilizar de ello y penalizar a los viticultores que se han visto empujados a intentar hacer sus explotaciones más competitivas, mientras no se erradiquen prácticas irregulares que pesan sobre el mercado y se meta mano de verdad al mal funcionamiento de la cadena alimentaria».

Por otro lado, ante determinadas tramas de fraude en el sector del alcohol puestas en evidencia en los medios de comunicación, Unión de Uniones reclama de las Administraciones «todo el rigor» en la aplicación del protocolo del Plan Coordinado de Control Oficial de Alcohol y Destilados de Origen Vínico impulsado por el Ministerio de Agricultura y que tendrán que poner en marcha por primera vez en esta campaña las Comunidades Autónomas. «Se está intentando inventar la pólvora para regular el mercado, cuando lo primero que hay que hacer es limpiar la suciedad de debajo de la alfombra», han declarado desde esta organización.

 

Producción similar a la media en Cataluña
El Institut Català de la Vinya i el Vi (INCAVI) de la Generalitat de Catalunya ha informado que la vendimia de este año se prevé, de manera general y en todas las denominaciones de origen catalanas, de cantidad igual o un poco superior a la media, excepto en las zonas que han sufrido graves daños por la ola de calor del pasado mes de junio. De hecho, del 25 al 30 de junio, las altas temperaturas afectaron parcelas vitícolas situadas en las comarcas del Priorat, Ribera d'Ebre, Alt Empordà y Terra Alta y en casos puntuales del Bages. Las pérdidas de producción más importantes han sido en viñedos jóvenes de estas zonas, de menos de 15 años y con poca retención hídrica en el suelo, siendo Cariñena la variedad más afectada.

En cuanto la calidad sanitaria de la uva, el INCAVI ha comentado que esta es óptima. Las condiciones meteorológicas han hecho que las afectaciones de mildiu, oídio y polilla del racimo hayan sido muy bajas, casi inexistentes en todas las DD. OO.

En esta comunidad autónoma, Unió de Pagesos (UP), Jóvenes Agricultores y Ganaderos de Cataluña (JARC) y la Asociación de Viticultores del Penedès (AVP) han convocado una huelga contra los bajos precios de la uva después de que se acordara en una asamblea celebrada en Vilafranca del Penedés con la participación de 300 viticultores y 150 tractores. En esta asamblea, posterior a la concentración, los viticultores han decidido hacer una huelga el 5 de septiembre en la que no cosecharán ni entregarán uva a las bodegas en protesta por los bajos precios que las bodegas más grandes quieren pagar durante esta campaña.

En este sentido, han explicado que «hay que tener en cuenta que la bajada de precios de la uva es del 28%, y que hace retornar a las valoraciones de 1998». Además, las 3 entidades consideran que «no son justificables, no permiten la viabilidad de las explotaciones, y los recortes de compra a última hora vierten en la misma situación lamentable». Para los convocantes de la huelga, estos precios «hunden el prestigio de las denominaciones de origen, y entienden que no hay prestigio sin un precio digno».

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El aumento de temperaturas a causa del cambio climático puede provocar un adelanto de hasta 16 días en la maduración de la uva en la Denominación de Origen Calificada (D.O.Ca.) Rioja en el año 2050 y de unos 31 días en el 2070. Así, queda reflejado en un estudio realizado por investigadores de la Universidad de la Rioja y de la Universidad de Lleida (UdL), que se ha presentado en el 21º congreso internacional GiESCO (Group of international Expertos for Cooperation donde Vitivinicultural Systems), celebrado en Tesalónica (Grecia). El estudio, titulado ‘Impacts of the projected changes in temperature under scenarios of climate change donde vine phenology of three red varieties cultivated in Rioja (Spain)’, analiza el efecto potencial del cambio climático sobre la fenología y la composición de la uva de las variedades Tempranillo, Garnacha y Cariñena cultivadas en la D.O.Ca. Rioja. 

La catedrática de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agraria (ETSEA) de la UdL, Concepción Ramos, y el catedrático de la Universidad de La Rioja, Fernando Martínez de Toda, han efectuado una proyección del aumento de temperaturas bajo dos de los escenarios de emisión de gases de efecto invernadero establecidos por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC): el RCP4.5 (escenario de estabilización de emisiones) y el RCP8.5 (escenario con un nivel muy alto de emisiones).

En un escenario de estabilización de las emisiones, los análisis que se han llevado a cabo prevén un adelanto de 8 y 12 días en la maduración del Tempranillo para el 2050, dependiendo de la zona en la que se localice la viña. Por su parte, las proyecciones para 2070 hablan de entre 11 y 17 días de adelanto. Si las emisiones no se estabilizan y el nivel llega a ser muy alto, la maduración de la uva puede adelantarse entre 13 y 16 días para 2050 y alcanzar los 20 a 31 días de adelanto en 2070. Así, por ejemplo, en el caso de la variedad Tempranillo la maduración se completaría entre finales de agosto y principios de septiembre.

 

Adelanto de la floración y envero
Además, el estudio predice un adelanto en las fechas de floración y envero (coloración) de la uva para las tres variedades estudiadas, siendo mayor el avance en las zonas cálidas que en las frías. La composición de la uva también sufriría cambios, consiguiendo antes el grado probable requerido, con un desacoplamiento entre los antocianos –pigmentos hidrosolubles– y los azúcares y con una menor acidez causada por el aumento de las temperaturas.

Ante estas previsiones, los investigadores consideran interesante «estudiar y desarrollar nuevas técnicas vitícolas de manejo de la vegetación con el objetivo de retrasar la maduración para que, bajo las condiciones climáticas futuras, las uvas maduren a temperaturas similares a las actuales», según han indicado. En este sentido, «proponen técnicas como la poda tardía, el severo recorte de los pámpanos y la poda mínima, que permiten retrasar la maduración de la uva entre 15 y 20 días». Al mismo tiempo, en el citado estudio se plantea el forzado de una nueva brotación de las yemas.

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Ya está en marcha la vendimia de este año y algunos productores ya han explorado opciones como las que ofrece la industria 4.0 que se traducen en la automatización de todos los procesos de las bodegas y el control al detalle de la trazabilidad de los productos.

«Gracias a la implementación de soluciones tecnológicas en las bodegas, se puede trasladar la experiencia contrastada de otros sectores agroalimentarios al del vino», han explicado desde Sothis, empresa líder en la implantación de la industria 4.0, y que acaba de cumplir su décimo aniversario. Según han indicado desde esta tecnológica «las bodegas pueden ahorrar costes, tiempo y reducir al mínimo el error humano gracias al control total de cada proceso, desde la recepción de la uva, al control de barricas, depósitos, embotellado y envío de palets».

La vendimia 4.0 supone contar con los beneficios de la hiperconectividad mediante internet, el análisis de datos y la automatización. Es decir, contar con el control avanzado de la explotación agraria, sabiendo en todo momento toda la información de la vendimia: kilos, parcelas, rendimientos, tratamientos de la uva, etc. Todo ello se podría consultar de forma eficaz y sencilla a través del Sistema de Planificación de Recursos Empresariales (ERP) y sus verticales para Bodegas, ha señalado el consultor de Sothis, Juan José Muñoz.

Algunas funcionalidades según ha comentado Muñoz «permiten gestionar los tipos de uva y sus variedades, conectar con la báscula de los camiones para obtener sin errores los kilos de cada camión, conectar con los analizadores de laboratorio para obtener y guardar en tiempo real y de forma automática las analíticas de cada camión o lote de uva, así como la gestión y control del almacén de depósitos y barricas y sus tratamientos durante todo el proceso de elaboración del vino, entre otras opciones».

A ello se suma que cuando llegan los camiones con la materia prima a la bodega, la instalación 4.0 alerta, si es necesario, para que se realicen controles específicos marcados por la ley y una vez en los depósitos se pueden controlar los destinos de los excesos de vino, la merma que se produce… Todo ello mediante órdenes personalizadas que el cliente estipula para sus procesos, pudiendo hacer una lectura de los datos desde cualquier punto del planeta.

Todos los datos que extrae el sistema se archivan en la ‘nube’, en un servidor seguro que facilita el acceso a la información desde cualquier lugar mediante dispositivos móviles. De esta manera, el gerente de una empresa puede observar las cifras de su bodega en cualquier momento, para poder tomar decisiones que afectan a toda la producción. Es decir, se posibilita el acceso inmediato a los datos, para prever posibles escenarios o evitar sobrecostes.

La parte de automatización y centralización de información no solo afecta a la elaboración del vino y su embotellado, sino que también incluye a los departamentos financieros, comerciales y de recursos humanos. El Sistema de Planificación de Recursos Empresariales simplifica todos los programas informáticos, logrando que todo el mundo trabaje en una única plataforma en la que se pueda gestionar facturación contabilidad de existencias, contacto con clientes, compras, ventas, trazabilidad, control de costes, calidad y cumplimiento de las normas ISO, entre otras muchas operaciones del día a día en una bodega.

En definitiva, desde Sothis han afirmado que «se trata de dar un salto en la eficiencia, ahorro de costes y reducción de posibles errores en una industria muy bien engrasada. Con la implementación de los procesos y la tecnología de la industria 4.0, las empresas del sector del vino pueden dar un salto en competitividad en un mercado global que ya se mueve por la lógica del análisis de datos y la agilidad de la hiperconectividad».

Cabe señalar que Sothis está especializada en el sector farmacéutico y químico, agroalimentario, construcción, distribución y automóvil, y cuenta con 115 clientes de más de 20 países. En la actualidad, dispone de un equipo de más de 620 personas, y está participada por la sociedad de inversión Angels, impulsada por el empresario valenciano Juan Roig.

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Se quieren obtener los certificados ecológico y varietal

 

Una treintena de estudiantes y profesores de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) han vendimiado, junto a participantes de los huertos de ocio, unos 6.000 kilos de la variedad de uva Merseguera, recuperada por los investigadores de la Politécnica, y cuyos viñedos se encuentran en la finca Tomás Ferro. Este año la recolección ha empezado antes que otros años para conseguir que la uva, con la que se elabora el vino Tomás Ferro, mantenga su acidez natural.

La uva vendimiada se ha almacenado durante dos días en cámaras frigoríficas de la finca con una temperatura de 8ºC. Después se han sacado la uva de las cámaras, se han despalillado los racimos y se ha procedido a estrujar la uva. El mosto resultante se ha sometido a un proceso de maceración durante 24 horas. Tras dejar reposar el mosto y obtener ya uno limpio, se ha iniciado el proceso de fermentación del vino, durante el que se mantiene la cadena de frío para preservar los aromas característicos de este vino.

El objetivo de la Universidad Politécnica de Cartagena es obtener los certificados ecológico y varietal para la uva, aunque la directora de la ETSIA, Arantxa Aznar, asegura que solo falta que acuda a la finca el técnico encargado de certificar que la uva es ecológica y que es de la variedad Merseguera.

 

Un equipo de competición
Por otro lado, la ETSIA podría contar el próximo curso con un equipo de competición que se encargue de elaborar este vino. La directora de la Escuela asegura que los estudiantes de Agrónomos están ultimando los detalles para ponerlo en marcha y así presentar el vino producido a diversos concursos.

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La vendimia de este 2018 se prevé en Cataluña, de manera general y en todas las denominaciones de origen, más cuantiosa y con un retraso de entre una y dos semanas respecto a la del año pasado, lo que supone un regreso al tiempo normal de vendimia de los últimos años, es decir, mediados– finales de agosto o comienzos de septiembre, si no se repiten olas de calor las próximas semanas. Excepcionalmente, puede ser que no tengan una recuperación igual los viñedos que han sufrido una sequía severa en los últimos años.

Por territorios, en la Terra Alta se prevé una cosecha superior a la del año pasado y con un inicio de la vendimia una semana retrasado, según la cooperativa Unió. La misma fuente valora que tanto en la D.O.Ca. Priorat como en la D.O. Montsant se prevé que las cosechas recuperen las fechas de inicio de los últimos años, con dos semanas y 10 días de retraso, con respecto al año pasado, respectivamente, y una producción superior a la del 2017.

En el Empordà, los Servicios de Sanidad Vegetal y del C.R.D.O. Empordà calculan una cosecha buena, superior al año pasado en rendimiento, una producción global en la media de los últimos años y un comienzo de la vendimia una semana más tarde respecto al 2017, y, por tanto, más próximo a las fechas tradicionales, entre el 15 y el 20 de agosto.

Costers del Segre estima una cosecha superior al año pasado, con un estado sanitario muy bueno. El Departamento de Agricultura informó que la granizada del 20 de julio, con un grado de afectación entre el 30–50% en más de 400 hectáreas, principalmente en la subzona de Raimat, puede suponer una pérdida leve de cosecha, que se estima en torno al 3%.

La Conca de Barberà calcula iniciar la vendimia entre la última semana de agosto y la primera de septiembre. La salida de uvas ha sido correcta, a excepción de la variedad Trepat, como consecuencia de la sequía. En esta misma zona, hubo tormentas con granizo o piedra muy local (Solivella y Sarral) y leves, y habrá que esperar para ver si varía el volumen final.

En el Pla de Bages, el C.R.D.O. estima que la vendimia se iniciará en los últimos días de agosto, como tradicionalmente. De momento, se calcula una cosecha entre un 20–30% superior al ejercicio anterior, aunque en parcelas puntuales habrá una pérdida importante a causa de la cantidad de uva afectada por mildiu, un hongo que ataca las hojas y las uvas de las cepas.

Asimismo, el C.R.D.O. Alella prevé una subida de la producción de alrededor de un 10% respecto del año pasado. El mildiu ha afectado a algunas variedades, pero sin un impacto grave, y se espera que sea una buena añada.

En el Penedès hay viñedos con una afectación de mildiu importante, tanto en hoja como en fruto, aunque no se espera que esto afecte la calidad de la vendimia, pero sí que podría suponer una pérdida puntual de uva. Los técnicos deberán de determinar qué volumen de cosecha puede disminuir por este hecho.

 

Excelente calidad en las viñas valencianas
Por otra parte, los viticultores valencianos volverán esta campaña a recoger la uva en las fechas de antaño –principalmente a mediados de septiembre– recuperando así el calendario tradicional tras varios años de adelantos continuados debido al clima. Según la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA–ASAJA), la vendimia reunirá una excelente calidad y una producción global en la Comunidad Valenciana similar a la media de la última década.

La comarca de Utiel–Requena, principal zona productora de uva en la región, sufrirá una sensible merma en los viñedos de la variedad mayoritaria Bobal a causa de los efectos de la marchitez fisiológica que vino provocada por los episodios bruscos de frío. Sin embargo, la cosecha más prometedora de los últimos tiempos en otras variedades como Tempranillo, Garnacha o Macabeo (destinada esta última a la elaboración de cava) compensarán el descenso de la Bobal y situarán el aforo total en unos niveles parejos a la media histórica, es decir, en torno a los 200 millones de kilos.

Las estimaciones efectuadas por AVA–ASAJA en otras comarcas valencianas, como la Hoya de Buñol, La Ribera, La Costera o la Vall d’Albaida, albergan unas perspectivas similares e incluso mejores. Tanto es así que en algunas zonas se prevé un incremento de la cosecha del 10 al 30%, si bien la evolución de las lluvias en este tramo final del verano será determinante para confirmar esta tendencia. En líneas generales, AVA–ASAJA calcula la cosecha valenciana de uva en unas cifras cercanas a los 300 millones de kilos.

«Septiembre vuelve a ser el mes de la vendimia –explica el responsable de la sectorial del Vino de AVA–ASAJA, José Luis Robredo–. No hay que preguntarse el por qué este año vamos retrasados, sino por qué en los años pasados íbamos tan adelantados». Respecto a las previsiones de cosecha, Robredo matiza que «mientras que en buena parte de España las lluvias primaverales dejaron atrás definitivamente la sequía, en muchos viñedos de la zona todavía padecemos un grave déficit de precipitaciones y estamos continuamente mirando al cielo para ver cuánta lluvia cae o si suceden más adversidades climáticas antes de que acabe el proceso de maduración de la uva».

A lo largo de la presente campaña se han sucedido múltiples siniestros derivados del frío, el calor y la piedra que han afectado a la uva en varias comarcas valencianas. El último ejemplo, según la organización agraria, sucedió el pasado viernes 17 de agosto cuando una intensa tormenta de pedrisco golpeó unas 1.500 hectáreas de viñedo en la comarca Utiel–Requena. Los términos municipales más afectados fueron Utiel (Las Casas, Las Cuevas y Los Corrales), Caudete de las Fuentes y Venta del Moro. El grado de afección fue variable y llegó a alcanzar el 80% de la producción en Las Casas de Utiel y la pedanía de Pedriches en Venta del Moro.

Sobre las estimaciones favorables de producción que se prevé tanto en el conjunto de España como en otros países como Francia e Italia, los viticultores temen que los operadores comerciales traten de imponer una tendencia a la baja de los precios en origen. No obstante, desde AVA-ASAJA se recuerda que la campaña empezará con las bodegas prácticamente vacías, sin stocks de años anteriores, y que la oferta perfectamente podrá ser asumida por la demanda mundial de vino español que no deja de crecer y conquistar mercados.

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Con la llegada de la vendimia, once bodegas de Cava se han juntado bajo la coordinación del Instituto del Cava para crear un programa de actividades enoturísticas muy singular. A lo largo de un mes (del 31 de agosto al 30 de septiembre), este vino espumoso celebrará la llegada de la vendimia con un amplio abanico de experiencias lúdicas creadas para la ocasión.

Ubicadas en la zona vitivinícola del Penedés, las once bodegas inscritas en la tercera edición de ‘La Verema del Cava’ (Agustí Torelló Mata, Codorníu, Covides, Freixenet, Giró Ribot, Juvé & Camps, Llopart, Segura Viudas, Sumarroca, Torelló y Vilarnau) han elaborado propuestas enoturísticas que incluyen salidas en carros de caballos por los viñedos, rutas en bicicleta, cenas bajo la luna en las viñas, visitas teatralizadas, pisadas de uva como se hacía antiguamente o desayunos de payés en medio de la naturaleza, entre otras muchas propuestas. Las actividades están pensadas para personas de todas las edades y van dirigidas tanto al público familiar como a grupos de amigos.

Para completar las experiencias, varios restaurantes del Penedés han creado un menú especial con la finalidad de maridar grandes cavas con la gastronomía local. Además, las personas que así lo deseen podrán alojarse en singulares casas rurales de la zona. Se pueden consultar las actividades y comprar las entradas en www.laveremadelcava.com

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De noche y con su característica recolecta manual, la bodega centenaria da el pistoletazo de salida a la campaña de vendimia en toda Europa.

Raimat lleva más de un siglo trabajando para la sostenibilidad y ya produce vinos 100% ecológicos.

La bodega Raimat (Costers del Segre – Lleida) protagoniza, un año más, el esperado inicio de la temporada de vendimia en Europa. De noche y con su característica recolección manual, la campaña 2018 vuelve a ser orgánica con la recolección de uvas 100% ecológicas de las variedades base de sus vinos: xarel·lo y garnatxa entre otros. Este hito consolida a la viña centenaria como una de las principales bodegas españolas en poseer una de las mayores superficies certificadas como ecológica en todo el mundo, hasta 300 hectáreas de viñedo. Un compromiso que hacen a través de una gran inversión y el trabajo de todo su equipo.

De noche, a mano y de calidad superior

De noche, a mano y sólo una cara de la cepa. Sólo de esta forma tan característica, el equipo de viticultura de Raimat selecciona la uva, cepa a cepa, con el fin de obtener expresiones diferenciales a nivel de gustos y aromas. Una minuciosa selección manual que busca asegurar unos vinos equilibrados, intensos y únicos en esencia. Asimismo, gracias a las bajas temperaturas de la recolección nocturna se favorece a preservar los aromas y evitar fermentaciones no deseadas. 

Gracias a esta minuciosa técnica de recolección, unida a las condiciones climáticas equilibradas que se han dado este año en la zona, se prevé una cosecha de excelente calidad, que se traducirá un año más en vinos de calidad superior. En palabras de Xavier Farré, director de viticultura de Raimat «las condiciones del 2018 han sido extraordinarias: primavera lluviosa y fresca y ahora un verano seco y caluroso. Esto se traduce en un ligero retraso de la maduración, sanidad excelente, vinos más frescos, aromas más afrutados e intensos Para las uvas tintas tendremos que esperar un poco más para ver cómo evolucionan hasta su vendimia en septiembre-octubre».

La cosecha de esta noche, que se inicia recogiendo uva de la variedad chardonnay destinada a la elaboración de cava, llegará al mercado en aproximadamente un año y medio. La recolección proseguirá en Raimat con la vendimia de cepas destinadas a la elaboración de vinos blancos que se alargará hasta mediados del mes de septiembre y que finalizará con la recolección de las uvas tintas en octubre.

Raimat, un siglo de tradición sostenible

Raimat se ha convertido en líder europeo en viticultura sostenible, tras más de un siglo de trabajos de adaptación del suelo, instalaciones y procesos de cultivo. «El secreto es trabajar al lado de la naturaleza y no contra ella; dejar que la vida en los viñedos siga su curso e intervenir sólo cuando haga falta. De esta manera, la tierra se enriquece y la naturaleza responde en forma de vino» señala Farré.

La bodega ha sido pionera desde su creación en 1914 en la aplicación de sistemas de viticultura sostenible como: el uso de energías 100% renovables; una planta de combustión propia de biomasa; envases eco-friendly y ligeros en todos sus vinos; métodos naturales para combatir plagas; riego por gravedad y uso eficiente del agua; viticultura de precisión; impulso y prevención de la biodiversidad; panelación fotovoltaica; así como la reducción de emisiones de CO2; entre muchos otros hitos.

En el año 2011 se adhirió al programa voluntario de reducción de emisiones de la Oficina Catalana de Cambio Climático, siendo la primera bodega en hacerlo. Ese mismo año, fue una de las tres 3 bodegas piloto de la iniciativa mundial Wineries for Climate Protection. Participando activamente en proyectos europeos de la iniciativa Life desde 2012, la bodega cuenta desde el pasado año también con una Asociación de Defensa Vegetal, orientada a mejorar el monitoreo y seguimiento de plagas.

Las prácticas de viticultura sostenible otorgan la posibilidad a Raimat de elaborar vinos de una calidad superior sin alterar el equilibrio del lugar donde nacen. Todos sus viñedos cuentan con el certificado de producción integrada otorgado por el Departamento de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Generalitat de Catalunya, el Consejo Catalán de la Producción Integrada.

El resultado de esta filosofía de innovación respetuosa con el entorno ha hecho que los vinos de Raimat hayan sido referentes y reconocidos mundialmente por su calidad con distinciones como: la Gran Medalla de Oro del Concours Mondial de Bruxelles, el Bacchus de Oro, y los 94 puntos del Anuario de Vinos de El País para el vino Raimat 100; los 92 puntos de la Guía ABC y los 90 puntos de la Guía Peñín para Raimat Boira; la Medalla de Oro de Mundus Vini para Raimat Castell; o los 91 puntos del concurso americano Ultimate Wine Challange para Raimat Rosada; entre más de una veintena de galardones de honor en el último año.

http://raimat.com

 

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Cooperativas Agro–alimentarias de España estima que la producción de vino en la vendimia de este año podría situarse entre los 42 y 43 millones de hectolitros, una cifra todavía provisional, tal y como ha destacado el presidente del sector Ángel Villafranca, debido a que la cosecha no está tan adelantada como el año pasado y a que la meteorología, siempre incierta, podría incidir en el desarrollo del viñedo en las próximas semanas.

Villafranca ha destacado que tanto en España como en la Unión Europea la producción será normal; así, la cosecha 2018 será muy similar a la de 2014, 2015 y 2016, mientras que, en el hemisferio sur, la vendimia ha sido ligeramente superior a la del pasado año.

El sector espera con optimismo esta cosecha del 2018. Después de un otoño muy seco, las lluvias abundantes en primavera ayudaron a recuperar el viñedo, especialmente el de secano, que había estado muy castigado por la sequía del año pasado y alguna helada importante.

Por lo que se refiere a la sanidad del viñedo está es, en general, muy buena debido a la climatología y hay buena muestra de fruto, según los técnicos de Cooperativas Agro–alimentarias, aunque hay zonas concretas que se han visto afectadas por heladas o granizo.

En cuanto a la comercialización, Villafranca ha señalado que las existencias son menores que en la pasada campaña, lo que hace prever una campaña tranquila.

En relación a las exportaciones, estas se mantienen a pesar de la menor cosecha actual, gracias a la calidad de los vinos españoles, una calidad por la que hay que continuar apostando, según Ángel Villafranca, para conseguir que se incremente el valor en todos los eslabones de la cadena vitivinícola.

 

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