vendimia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La vendimia de la Denominación de Origen Protegida Jumilla se ha iniciado de forma muy tranquila con la recolección de las variedades blancas más tempranas. Comenzó el 29 de julio, y aunque una primera impresión de la temporada podría avistar el adelanto de la cosecha, el ritmo ahora es normal y no se considera que vaya adelantada. A día de hoy, se puede decir que la ‘Sauvignon Blanc’ y otras variedades como la ‘Moscatel de Grano Menudo’ o la ‘Malvasía’ están prácticamente vendimiadas. Estas variedades suponen menos de un 1% de la producción total de uva en esta denominación.

En cuanto a tintas, las más tempranas como ‘Syrah’, ‘Merlot’ y ‘Tempranillo’, también se encuentran en proceso de vendimia, mientras que la ‘Monastrell’, la variedad mayoritaria que representa un 70% de la producción total, se ha iniciado tímidamente esta semana.

Este será un año climatológico muy difícil para el secano, marcado por tercer año consecutivo por la sequía, que ha provocado que muchas cepas no broten o incluso se sequen. Se espera que la producción del viñedo de secano «sea inferior a la del año pasado, llegando a una reducción de hasta el 50% respecto a una campaña habitual en algunas viñas».

El grano de la uva se presenta de menor tamaño en un racimo más pequeño, pero de muy buena calidad. La ausencia de plagas y enfermedades es, como viene siendo habitual, la tónica de la recolección en la D.O.P. Jumilla. Sin embargo, en algunas partes del norte de la denominación, en los municipios de Albatana, Ontur o Fuente Álamo, se observa como algunas viñas han estado afectadas por el ataque de los conejos.

En el caso del regadío, la producción se mantiene estable. Pero la situación del viñedo de secano es crítica, y los viticultores precisan de ayudas adaptadas a las adversidades climatológicas que sufre la comarca. Por esta razón, el pleno del Consejo Regulador, reunido en julio para validar las normas de campaña, «aprobó por unanimidad eliminar las tasas para los agricultores con plantaciones en régimen extensivo, mayoritariamente de secano, y reducir a la mitad las tasas de aquellas viñas plantadas en intensivo, que son en su mayoría de regadío». 

El Órgano de Control del Consejo Regulador ya está en marcha actualizando las parcelas que este año declararán uva, y llevando a cabo los controles de calidad pertinentes en lo que se refiere a controles de rendimientos máximos autorizados, y entrada de uva en bodega, siempre para garantizar el origen y la calidad en los vinos D.O.P. Jumilla.

Todavía es pronto para las estimaciones finales de la cosecha 2024. Con aproximadamente el 5% del viñedo vendimiado, «es momento de mirar al cielo y reaccionar ante posibles fenómenos climatológicos adversos, como tormentas o granizo». Jumilla cerrará la vendimia entre finales de octubre e inicio de noviembre, con la recolección de la ‘Monastrell’ situada más al norte de la D.O.P., y los primeros datos de las bodegas llegarán a la sede del Consejo Regulador a finales de diciembre.

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La vendimia en la Denominación de Origen Navarra se inicia tras una primavera suave que ha provocado cierto retraso en el ciclo de viña. Se estima que se recojan en torno a 63 millones de kilos de uva, lo que supone una reducción del 9% respecto a la cosecha obtenida en 2023, según las previsiones realizadas por la sección de Viticultura y Enología del Gobierno de Navarra (EVENA). 

Esta vendimia se caracteriza por la sanidad óptima de la uva, tras un verano cálido y seco. Algo que recuerda a vendimias anteriores, donde el comienzo de la misma se daba en estas fechas. «Recuperamos una vendimia más tradicional en cuanto a fechas, con un estado sanitario idóneo y con incertidumbre en el sector», ha comenzado el presidente del Consejo Regulador de la D.O. Navarra, David Palacios.

Por lo que se refiere al invierno, este «se ha caracterizado por ser seco y suave, provocando un inicio en la brotación temprano que se fue ralentizando por la primavera fría y lluviosa». Las localidades situadas en la Ribera Alta y Baja son las que han iniciado la vendimia con las variedades de uva blancas: ‘Chardonnay’ y ‘Moscatel de grano menudo’. A partir de ahora, 84 bodegas y alrededor de 1.500 viticultores recogerán la uva de las 9.000 hectáreas que componen el mapa vitivinícola de esta denominación. 

Por las características de Navarra, entre otras, las marcadas diferencias de condiciones climáticas existentes entre las cinco zonas que la conforman (Ribera Alta, Ribera Baja, Baja Montaña, Valdizarbe y Tierra Estella), «la vendimia es escalonada y se desarrollará hasta completarse durante los dos próximos meses». Las variedades de uva que se están vendimiando y con las que se elaborarán los nuevos vinos de Navarra son: las blancas ‘Chardonnay’, ‘Garnacha Blanca’, ‘Moscatel de grano menudo’, ‘Viura’, ‘Malvasía’, ‘Sauvignon Blanc’ y ‘Oneca’, y las tintas ’Garnacha’, ‘Tempranillo’, ‘Graciano’, ‘Mazuelo’, ‘Cabernet Sauvignon’, ‘Merlot’, ‘Syrah’, ‘Pinot Noir’ y ‘Garnacha Roya’.’

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La vendimia en la Denominación de Origen Binissalem, que ya se ha iniciado en los 5 municipios y 9 de las 12 bodegas de la D.O., sigue a buen ritmo transcurridos 15 días desde su inicio, el 9 de agosto. De los viñedos inscritos, hasta la fecha, se han vendimiado 283.349 kg, de los cuales, a un 72 % se le ha asignado el nivel de protección de la denominación.

Según los viticultores, se observa una menor producción en algunas variedades, principalmente por una disminución en el tamaño del grano de uva, aunque la calidad es buena. En cualquier caso, se está a un 14 % de vendimia respecto a la campaña anterior y «es pronto para hacer una previsión de producción. Habrá que esperar a que avance la vendimia y analizar el efecto sobre cada una de las variedades de uva». De momento, para la ‘Chardonnay’, una de las variedades más tempranas y que ya se ha vendimiado, «se mantiene la producción sobre la misma superficie que la campaña anterior».

 

Efectos de la DANA

Las intensas lluvias y viento provocados por la DANA que sufrió Mallorca a mitad de agosto, apenas han afectado a la zona de la D.O. Binissalem (Santa Maria del Camí, Binissalem, Santa Eugenia, Sencelles y Consell), registrándose entre 2 y 20 litros según el municipio, precipitación que, puntualmente, ha bajado ligeramente el grado, permitiendo retrasar el momento de la vendimia. Este fenómeno no ha afectado a que la vendimia se desarrolle a un buen ritmo.

Cabe destacar que después de la DANA, «no se han vuelto a registrar temperaturas diurnas tan elevadas como la quincena anterior y las mínimas también han sido más bajas, factor que influye positivamente en la respuesta de la vid en este momento del ciclo, favoreciéndose una correcta maduración del fruto». Aunque las condiciones de humedad han ido aumentando, «de momento no cabe reseñar ningún problema importante de enfermedades provocadas por hongos». En cualquier caso, los viticultores están pendientes para garantizar la máxima calidad del fruto en el momento de la vendimia.

Por otro lado, el Consejo Regulador de la D.O. Binissalem dispone desde la campaña 2020, de una herramienta digital (Gestor de vendimia) de fácil uso y registro por parte de viticultores y bodegas, y una buena herramienta de control y análisis para el Consejo Regulador, que facilita monitorizar la vendimia día a día. Esta herramienta «permite eliminar y duplicar registros en papel, reduciendo los errores y tiempo». Además, en esta campaña «se ha integrado con el programa VINUM, un programa de trazabilidad Vitivinícola utilizado por algunas bodegas de la D.O., evitando también una duplicidad del registro».

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La vendimia en el Marco de Jerez ha comenzado hace una semana con la apertura de algunos de los primeros lagares importantes, a los que ha ido llegando la uva de los pagos situados más al interior. En las próximas semanas, la actividad irá generalizándose en el resto, hasta alcanzar a finales de mes a los viñedos más costeros. Ese momento dará paso a la Fiesta de la Vendimia, declarada de Interés Turístico Internacional.

Las cantidades de lluvia recogidas durante el año se han situado en una horquilla entre los 480 y los 550 litros por metro cuadrado, con un otoño y un invierno menos lluviosos de lo habitual, pero con una primavera en la que –entre finales de marzo y principios de abril– cayeron 200 litros de media. Tras cuatro campañas consecutivas marcadas por la sequía, los datos de este año indican que la lluvia va a ser un factor determinante en el aumento de las producciones.

El Consejo Regulador ha activado ya el operativo de vendimia para el control de la recolección y el trasporte de la uva, para lo que se están repartiendo ya las guías de circulación a todos los viticultores inscritos, que suman casi 1.500 titulares y más de 2.000 explotaciones.

Por lo que se refiere a la Fiesta de la Vendimia, esta arrancará el próximo 31 de agosto con diversas actividades y el martes 3 de septiembre se celebrará en la Catedral de Jerez la tradicional Pisa de la Uva, ceremonia que recrea el inicio del proceso de producción del vino que acaba de comenzar. La festividad surgió en 1948, fruto de la iniciativa civil, y es una de las primeras organizadas bajo esta temática en España.

César Saldaña, presidente del Consejo Regulador, ha declarado que «estamos ante uno de los momentos más importantes del año para una localidad eminentemente vinícola como es Jerez, en la que la cultura del vino lo impregna todo. Por tanto, es un momento excepcional para que tanto nuestros paisanos como los miles y miles de visitantes del Marco de Jerez disfruten del extraordinario programa de actividades que se ha preparado para esta celebración».
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Cooperativas Agro–alimentarias de España ha estimado que la vendimia en 2024 alcanzará los 39.751.500 hectolitros (hl), un 20% superior a la del año pasado, debido al incremento de producción en Castilla–La Mancha y Extremadura. Se trata de una primera estimación puesto que, a juicio de los representantes del sector, la producción final dependerá de la evolución de la climatología, aunque todo apunta a una cosecha por debajo de la media en España.

Respecto a las existencias, según datos actualizados a 31 de mayo, son un 14,5% menos en vino y un 38,3% menos en mosto respecto al 2023, por lo que en el inicio de campaña el próximo 1 de agosto las existencias disponibles estarán muy por debajo de la media de las últimas campañas.

Por regiones, Castilla–La Mancha espera una cosecha un 33% superior a la pasada, es decir una vendimia media, en la que destaca una ausencia de enfermedades y plagas que favorecerá la calidad de la uva.

Extremadura tiene un buen estado vegetativo y espera una producción de 3,4 millones de hl, ya que las lluvias han permitido recuperar un poco las viñas, agotadas por la sequía de años anteriores, pero sigue siendo insuficiente. Se han dado problemas puntuales con el mosquito verde (Empoasca vitis) en la variedad ‘Pardina’.

En Cataluña, la situación es muy irregular en función de los territorios. La falta de lluvias ha afectado de forma grave al Priorat, la Terra Alta y otras comarcas de Tarragona, mientras que las de primavera permitirán salvar las cepas del Camp de Tarragona y Penedès. No obstante, esta campaña apenas tendrá producción y se estima una reducción de uva superior al 35% con relación a una campaña normal.

En Castilla y León la previsión es menor respecto a la vendimia pasada debido a las heladas en invierno y a las abundantes lluvias y tormentas que se han producido en el Bierzo, Cigales, Rueda y Ribera del Duero.

El viñedo en La Rioja presenta un estado vegetativo espectacular, con unas plantas que se han recuperado tras dos años de estrés hídrico por calor y sequía.

En Valencia la falta de precipitaciones hace prever una escasa apenas ha llovido, por lo que se estima una cosecha baja, similar a la del pasado año.

Andalucía cuenta con un estado sanitario de la viña muy bueno en todas las zonas y ya ha comenzado la vendimia de las variedades tempranas en Montilla–Moriles, siendo la primera vendimia de Europa continental. Los viñedos de Huelva y Málaga esperan una cosecha similar o inferior al pasado año, mientras que la zona de Jerez y Córdoba un 20–25% y un 10–15% superior, respectivamente, a la anterior campaña.

En Aragón el viñedo se ha visto afectado según la distribución de las viñas, lo que ha provocado alguna incidencia de enfermedades y problemas de cuajado en algunas garnachas. La sequía ha afectado de nuevo a algunas parcelas.

La inestabilidad meteorológica, en Rías Baixas y Valdeorras, retrasará el comienzo de la vendimia respecto al pasado año y esperan una cosecha inferior, mientras que en el Ribeiro, la Ribeira Sacra y Monterrei esta será similar al 2023. En todo caso en Galicia la uva se encuentra en buen estado sanitario.

En Murcia la falta de lluvia ha provocado que las zonas de secano recojan la mitad de la ya baja cosecha del pasado año. Las viñas se están secando lo que está provocando el abandono de viticultores de Jumilla, Yecla y Bullas sin otras alternativas de cultivo.

En Canarias, la brotación se ha desarrollado de forma irregular dando lugar a distintos periodos de maduración. Gran Canaria comenzó la vendimia en junio con la variedad ‘Malvasía volcánica’.
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Durante la reunión del Consejo Sectorial Vitivinícola de Cooperativas Agro–alimentarias de España se ha acordado trasladar a las administraciones la necesidad de establecer medidas más flexibles para las autorizaciones de plantación, reestructuración y promoción.

El presidente del sector del vino de esta organización, Fernando Ezquerro, ha manifestado que «estamos ante una escasísima cosecha de vino y mosto de tan solo 31.915.232 hl, son 9 millones menos que la pasada campaña y ante la campaña más corta de los últimos 35 años en España y de los últimos 60 años a nivel mundial».

Cooperativas Agro–alimentarias de España apuesta por sistemas de estimación de vendimia más precisos y por ello recientemente ha presentado un proyecto al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Sin embargo, ante las cifras tan bajas de producción, el sector se muestra «preocupado por la falta de dinamismo del mercado, en especial en los vinos tintos, así como los problemas derivados de la sequía que afectan en determinadas zonas de España, en especial en la zona este y que ponen en peligro la viabilidad del viñedo».

Para la entidad cooperativa ante un escenario de bajada de consumo a nivel internacional, es necesario que las administraciones nacional y comunitaria permitan establecer medidas de flexibilidad tanto a viticultores como a bodegas. En este sentido, la sectorial de vino propone «prorrogar la vigencia de todas las autorizaciones de plantación hasta 8 años, para que se puedan tomar decisiones correctas en cuanto a variedades de uva, métodos de producción, etc., así como analizar con el Ministerio de Agricultura una medida de reestructuración diferida que permitiría ajustar temporalmente las producciones». También preocupa la devolución sistemática anual de fondos del Programa de Apoyo al Sector Vitivinícola Nacional «debido a la difícil gestión de dichos fondos, en especial los fondos destinados a promoción, en momentos como el actual en los que hay que dar prioridad a abrir y consolidar mercados previamente».

Respecto a las reducciones de las ayudas por ejecución incompleta en la nueva intervención sectorial vitivinícola, que afecta a la reestructuración y reconversión de viñedos, inversiones y promoción, aun cuando se hayan aprobado por parte de la Administración y cumplan los objetivos, la sectorial «considera desproporcionadas esas reducciones».

Cooperativas ha trasladado la necesidad de colaboración de todas las organizaciones y Administraciones «para adaptarnos a la difícil situación que atraviesa el sector».
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La vendimia en Andalucía se inició el año pasado a finales de julio y se prolongó hasta los primeros días de noviembre, con una duración global de 13 semanas, 1 menos que en la anterior, estando marcada por un importante déficit hídrico y las elevadas temperaturas que han determinado tanto la producción como la calidad de la uva para vinificación.

Estos datos figuran en el informe final de campaña de la vendimia 2023 efectuado por el Observatorio de Precios y Mercados de la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía. La información se ha obtenido mediante consultas efectuadas a los 6 Consejos Reguladores de las Denominaciones de Origen Protegidas (D.O.P. Jeréz–Xerés–Sherry y Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, D.O.P. Montilla–Moriles, D.O.P. Condado de Huelva, D.O.P. Málaga y Sierras de Málaga, D.O.P. Granada y D.O.P. Lebrija), así como a bodegas representativas de 3 de las 12 Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) en activo, de las 16 que existen en la actualidad en Andalucía (VT Córdoba, VT Torreperogil y VT Sierra Norte de Sevilla).

En el citado informe se indica que la duración media de la vendimia 2023 en esta comunidad autónoma «ha sido de 41 días, con una gran diversidad por la variabilidad intrínseca de las zonas amparadas». Así, mientras la vendimia de Vinos de la Tierra de Bailén se ha desarrollado en apenas 7 días, en la D.O.P. Málaga y Sierras de Málaga se han contabilizado 93 días, «aunque con períodos discontinuos de entrada de uva en los lagares, según se alcanzaban las condiciones óptimas en las distintas zonas que forman parte de la denominación».

El desarrollo de la vendimia «ha estado muy condicionado por el estado de las bayas. Las variedades blancas, en general, se han adelantado para evitar pérdidas por deshidratación. Las zonas de producción de tintas han mantenido fechas de vendimia similares a años anteriores, con un ritmo de recogida ágil, pero muy intermitente».

 

Baja incidencia de plagas y enfermedades

La incidencia de plagas y enfermedades ha sido muy baja debido a la falta de humedad y excesivas temperaturas. Mosquito verde y araña roja han sido fácilmente controlados, «obteniéndose una uva muy sana y de muy interesantes notas organolépticas». Por lo que se refiere al ritmo de la vendimia. este no ha sido el habitual, acelerándose en determinadas zonas para evitar la desecación de las variedades que más temprano han madurado. «Ha sido determinante el estado de las uvas, en un equilibrio entre el contenido de agua, azúcares y acidez; buscando la mejor calidad sin reducir la producción».

Con las condiciones meteorológicas indicadas, «la uva vendimiada ha sido levemente inferior a la producción prevista inicialmente». Los datos recogidos en el Avance de superficies y producciones de noviembre sitúan la producción total de uva de vinificación de Andalucía de 2023 en 119.721 toneladas, lo que estaría un 1,6% por debajo de la producción de la campaña anterior, un 30% por debajo del promedio de los 15 años anteriores y un 16,8% por debajo del promedio de las últimas 5 campañas. La tendencia en la producción de uva de vinificación andaluza «es claramente descendente, con una caída del 44,5% en los últimos 15 años».

La diversidad del territorio vitícola andaluz hace que los precios de cada variedad no sean homogéneos, las tendencias son distintas según la zona y su importancia en la media depende de los volúmenes con los que se pondera. En general, «los precios medios pagados al agricultor en esta campaña se han incrementado ligeramente, ante la falta de producción y la buena calidad cosechada. ‘Palomino’ es la variedad con mayor incremento (47%), seguida de la ‘Zalema’ (20%)». Los intervalos de precios de mercado han sido más amplios en las variedades con mayor dispersión en el territorio (como la ‘Moscatel’), mientras que las específicas de una zona determinada (como la ‘Zalema’) apenas han presentado variación.

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En una añada compleja climatológicamente, los datos de la vendimia 2023 confirman que se ha reducido la producción destinada a elaboración de vino de la Denominación de Origen Protegida Jumilla respecto al año pasado, debido a los rendimientos moderados en el viñedo por la intensa sequía. Así, la producción total de uva ha sido de 53,6 millones de kg.

Exactamente, 1.405 viticultores han realizado sus declaraciones de cosecha, dentro del plazo establecido y abarcando una superficie de viñedo que ha alcanzado 21.678 hectáreas. 

Ha sido una de las vendimias más largas de Europa, iniciándose el 1 de agosto, con la recolección de las variedades blancas como la ‘Sauvignon Blanc’, y algunas tempranas tintas como la ‘Syrah’, la ‘Tempranillo’ o la ‘Merlot’, y se extendió hasta el 20 de octubre, cuando la variedad autóctona de la D.O.P., la ‘Monastrell’, se recogía en la parte más septentrional.

Este año la calidad «ha requerido un mayor esfuerzo de trabajo en campo que se ha visto muy recompensado, dado que se ha conseguido una uva muy sana, de concentración aromática y tánica». Mientras, en bodega, «la reducción de producción ha permitido trabajar distintas elaboraciones por separado, y experimentar con viñedos de forma aislada, ganando nuevamente en calidad».

Debido a la sequía que se arrastra desde hace dos años, muchas vides cultivadas en secano no pudieron salir del letargo en primavera. La brotación se completó con la llegada de las lluvias de junio, formando mucha hoja que la planta pudo usar para protegerse del calor del verano, lo cual ha permitido obtener una uva con muy buena acidez.

El Órgano de Control del Consejo Regulador ha llevado a cabo los controles de calidad pertinentes en lo que se refiere a controles en rendimientos máximos de uva en parcela, y controles de entrada en bodega, para garantizar el origen y la calidad en los vinos de la D.O.P.

De momento, ya se pueden degustar los primeros vinos blancos y rosados de esta temporada. El grado «ha madurado tranquilamente, dando vinos con músculo, estructurados y con buena acidez». Además, «se esperan vinos tintos excelentes, con gran armonía y potencial de envejecimiento. Muy refinados y de estilo sutil».
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La sequía prolongada y la reducción de parcelas fértiles ha llevado a que la cosecha 2023 en la Denominación de Origen Protegida Alicante haya sido la más pequeña de su historia con 18,8 millones de kilos de uva. Se trata de una disminución de un 29% respecto a la campaña anterior, que ya fue baja con 26 millones, y es la mitad de lo recogido hace tan solo una década; por ejemplo, en la cosecha de 2013 se recolectaron 40,1 millones de kilos de uva.

Por comarcas, en el Vinalopó medio se concentra el 54% de la producción seguido del Vinalopó Alto con el 30% y la Marina Alta con el 14%. El resto se distribuye entre zonas de montaña del Comtat, Alcoiá, Marina Baja, etc. Desde la D.O.P. se ha señalado que el 70% recogido procede de variedades tintas, mientras que el resto de blancas como el ‘Moscatel’.

La campaña ha estado marcada por las dificultades para producir más uva, aunque la calidad ha sido buena, «ya que el grado alcohólico ha subido unas décimas, a 13,41 grados Baumé, y se han registrado parámetros muy buenos en uvas blancas y tintas». «Es una lástima que atravesemos este momento de calidades tan buenas, pero se dificulte tanto el trabajo con periodos de sequía tan largos», según el presidente del Consejo Regulador, José Juan Reus.

Al grave periodo de carestía hídrica cabe añadir que hay agricultores que incluso teniendo sus parcelas activas «no han recogido uva al tener ya apalabradas sus fincas dentro de proyectos de placas solares en la zona del Vinalopó», han declarado algunos técnicos del sector, pese a que algunos proyectos no han sido autorizados o están parados.

Por esta razón, el Consejo Regulador de la D.O.P. ha vuelto a pedir «sensibilización» a las administraciones locales y autonómica para tratar de hacer una mejor gestión tanto del suelo, como del sector del vino, como así se le reclamó al conseller de Agricultura de la Generalitat Valenciana, en las últimas reuniones celebradas.
https://vinosalicantedop.org/

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La vendimia de la Denominación de Origen Ribera del Duero ha concluido con un volumen recogido un 12% superior al registrado en 2022, que fue de 105.038.409 kilos. Al respecto, se ha cerrado la campaña con 117.619.302 kilos de uva recolectados, de los cuales 928.895 kg corresponden a uva blanca y 116.690.407 kg a tinta, la mayoría de ‘Tinta Fina’. 

La calidad de esta añada también se ha visto reflejada en el procedimiento de recogida de la uva ya que se ha optado por realizar la vendimia, principalmente, de forma manual. Así, este año se ha reducido la vendimia mecanizada a solo el 27,9% de la superficie total.

Una vez más, la Aplicación WebBacchus «se ha convertido en un aliado clave para el Área de Certificación del Consejo Regulador de la D.O». En este sentido, Cabe señalar que se trata de «una herramienta pionera, desarrollada y patentada por el Consejo Regulador de Ribera del Duero, en la que se apoyan ya otras Denominaciones de Origen, y que, de nuevo, ha acompañado a los equipos técnicos en las labores de control de la vendimia, así como los diferentes procedimientos que afectan a viticultores y bodegas». A pesar de ello,«la presencia de equipos ‘in situ’ también ha sido clave a la hora de realizar la campaña de este año, contando con aforadores, auxiliares de campaña, cordinadores y auditores». 

 

 

Climatología cambiante

Las condiciones meteorológicas de los últimos meses han hecho que tanto la evolución de los viñedos como la recogida de la uva se hayan visto afectadas de un modo especial. El clima tan pronunciado y cambiante marcó un inicio de ciclo vegetativo y un periodo estival protagonizado por la sequía, a la cual siguieron intensas lluvias y bajadas de temperaturas de la primera quincena de septiembre, seguidas de un extremo calor la segunda semana de octubre. 

¿Y cómo ha afectado este clima a los viñedos de la D.O. Ribera del Duero? El consejo regulador ha respondido que «de forma muy positiva, ya que las lluvias de septiembre han permitido que las uvas pudieran aumentar su tamaño y finalizar correctamente los procesos de maduración alcohólica y fenológica durante el mes de octubre». Esto, además, «ha ayudado a que viticultores y bodegas hayan podido escalonar nuevamente los tiempos de vendimia, recogiendo la uva en su punto óptimo de maduración». Y es que, pese a considerarla una de las cosechas más complejas y diversas, «se han alcanzado los equilibrios de maduración necesarios entre el grado alcohólico probable, la acidez natural y el pH, dando lugar a una uva en buen estado, tanto sanitaria como fisicoquímica, y con una calidad generalizada óptima».

Y como resultado, de esta añada «se podrán obtener vinos muy diferentes entre sí, con cualidades muy dispares dependiendo del terruño en el que haya evolucionado. Vinos blancos y rosados caracterizados por una gran intensidad aromática y frescura sin ser excesivamente alcohólicos, como sucederá también con los vinos tintos». Estos, a su vez, «se caracterizarán por su potencial aromático, su gran estructura y complejidad». Además, los buenos equilibrios fenológicos alcanzados en la maduración final «permitirán a los enólogos elaborar vinos de guarda que expresarán complejidad aromática, paso largo por boca y carnosidad».
www.riberadelduero.es

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